jueves, 28 de julio de 2016

Un píccolo navío


Ayer, después de un atardecer de cielos magníficos que iluminaban cualquier sombra y la obligaban a huir o a esperar. Y hoy al despertar, me ha dado vueltas  y vueltas esta canción que mi abuelo bajado del barco a los 14, me cantaba y cantábamos juntos, y siguió en los cantos infantiles con mis hijos

Así la decíamos con mi abuelo

Era una barca, un piccolo navío,
E non poteva, non poteva navegare

Era una barca, un piccolo navío,
E non poteva, non poteva navegare

E per qué?...
E perquera un barquichuelo de papel

Hoy lo encontré en una página de canciones infantiles:

C'era una volta un piccolo navio
che non poteva, non poteva navigare.
Superato uno, due, tre, quattro settimane
e non poteva, non poteva navigare.
Indovinate perché...
¡Perché la barca era fatta di cartone!


Un barco de papel no puede navegar, hecho de ilusiones, soledades consentidas, orgullos, suspicacias, frases, miedos, cálculos, nostalgias…y vaya a saber cuánto más de lo inmensamente frágil en la ya frágil consistencia humana…

Quizás sea la actividad que estoy llevando, o me lleva, por caminos que nunca recorrí y me ocupa y activa sensiblemente a tomar contacto con otras vidas desde un lugar nuevo. 
Quizás sea esto lo que deja ver lo detenido de mi propia vida, y que duele.








No hay comentarios:

Publicar un comentario