miércoles, 25 de noviembre de 2015

Qeriendo


Compañero, dónde estás?

Yo siempre acompañada de la muerte

Ayer me sacó otra vez de la alegría

de la simple alegría de un día de sol

y de un plan organizando

mi futuro laboral

iniciando el fin de mi vida asalariada

celebrando que pueda hacerlo

en medio de tanta incertidumbre

Y cuando estaba  en eso

sólo en eso

y entre grupos escolares

que intentan obtener

con el “siga participando”...

Ella otra vez

golpeando los cristales con su uña

la no muerte

Y me perdí subiendo y bajando las escaleras  de una clínica

entre clínicos enloquecidos

atendiendo el enloquecimiento

de manera enloquecida

Deteniendo lo que no se debe

-lo que no quiere detenerse-

por obediencia a la ciencia

Y volví a mi  casa

a la noche desde la noche


Compañero, dónde estás?

Yo aquí, sabiendo que

hoy tendré que inventar otra alegría

después del mediodía

cuando termine de hacer los trámites de la no vida

cuya tristeza es tan enorme que no puedo decirla

no cabe en las palabras

hago todo llorando.

Y en un salto revivido

retomaré

después del mediodía

mis planes de vida.


Así es, compañero

no lucho más

Luchar  por vivir es ir en contra de la vida

creo que lo entendí

La gran lección está frente a mí

y sufre tanto

y yo sólo queriendo ayudarla a que deje

de sufrir

de luchar.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Compartir tu mundo

Eduardo Galeano, muerto a los 74 años en su Uruguay natal, le tomó el pulso a América Latina y al mundo en su larga carrera como periodista, escritor y dibujante.

Pero el autor también reflexionó sobre el amor, la religión y el fútbol de su club, el Nacional de Montevideo, que tanto le apasionaba.

Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado”

Eduardo Galeano (1940 – 2015)


SOBRE EL MUNDO

1. El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar…
2. A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder.
3. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.
4. Este es un mundo que te domestica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa.
5. Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación. Es América Latina, la región de las venas abiertas.
6. Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
7. Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado.

SOBRE EL AMOR

8. No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
9. El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, no lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.

SOBRE SU OBRA

10. Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme.
11. No sería capaz de leerlo de nuevo (su libro Las venas abiertas de América Latina). Caería desmayado. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Intentó ser una obra de economía política, solo que yo no tenía la formación necesaria. No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada.
12. En realidad, todos escribimos un solo libro, que va cambiando y se va multiplicando a medida que la vida vive y el escritor escribe. Para mí, Las venasfue un puerto de partida, no un puerto de llegada.