Mientras iba apagando las luces de la casa, desde la radio y aunque alteradas por una interferencia rabiosa, me atrajeron las palabras de Carlos Polimeni, casi al cierre de su programa Voces del Sur.
Valiente, coherente, controversial.
Lúcido hasta el desvelo, críticos que necesitamos para mantenernos en estado de alerta contra los amodorramientos intelectuales.
Había muerto uno de los cómicos "más queridos y respetados" de los medios- en los medios-desde los medios, y ahí no más, en el día en que debía callarse todo lo que no fuera su exaltación, Poli dice.
Y dice lo más inoportuno.
Decide reflexionar sobre los intocables, esos personajes famosos que se nos han hecho queribles, que son un mito.
Poli dice: que la fama los haga memorables por sus bondades, no debería distraernos del hecho que también lo fueron por habilitar la condescendencia, esa madre del consenso.
Condescendencia que significa "descender juntos" por esa escala de las jerarquías terrenas donde el infierno está abajo. Fueron los cómicos y grandes artistas que acompañaron y distrajeron los años de criminalidad de nuestra sociedad.
Muy a pesar de los buenos recuerdos que tenemos, fueron ellos también.
Permitieron que pudiéramos no pensar, ver , oír, sentir lo que nos destruía. Que nos sostuviéramos en una sociedad amenazante, que no la rechazáramos inmediatamente, que la incubáramos hasta que nos empezó a comer de adentro indiscriminadamente.
Confiados que por el poder de la discriminación los buenos, lindos y limpios se salvan.
Bravo Polimeni, valiente Polimeni.
Martes 5 de octubre de 2013, casi 23 horas, Voces del Sur (de 21 a 23) por Radio Nacional.
El pensamiento no descansa ni se distrae libando las mieles desparramadas a su alrededor.
Valiente programa Valiente.