martes, 28 de noviembre de 2017

La vida que deseo vivir



Estar viviendo  puede ser una aventura, una fatiga, un riesgo, una alegría, variaciones de un después que será distinto de lo imaginado, ni qué decir planificado. Cuando el tiempo de vivir se va acortando, los momentos se alargan, se prolongan, se concentran; no está quien quiero y aburren o aturden, sea que prefiera la sola soledad o la acompañada. La sola me gusta más, despojada de toda pretensión, es lo que es, y así se va mejor. 
Aunque por momentos sienta la enorme tentación de entretenerme como muchs, llevar una vida entretenida es casi como ensayar mi muerte, algo hay que hacer para durar mientras llega.
Sentir el frío y el calor , el viento, la tierra en los ojos, quedarse esperando los eclipses, las lluvias de estrellas, a veces imposibles de adivinar siquiera. Entrar a la casa con frío y sentir el olor de algo nuevo, inventado, el sabor y la sensación de participar de un juego; proponer lo no planificado, y dejar que el abrazo compartido hable con sus voces envolventes, dejar la cabeza confiando en el otro. 
Esa vida es la que espero vivir, con casi nada y casi todo.  







domingo, 26 de noviembre de 2017

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Al mediodía llegó el mensaje. Un audio de una mujer que habla de los que no se habla, diciendo desesperadamente qué estaba sucediendo en la frontera terrestre. Un muerto, dos heridos aislados de todo auxilio, niños encarcelados con sus madres. 
Conozco la familia de esa mujer, son gente de paz. 
Compartirlo? sí claro, con algunos que no rabian, con los que saben hacer que la energía se transforme en una herramienta para construir; pero con los que necesitan cabecillas, estar convencidos, o desolados, para expresar SU angustia, ya no puedo compartir más que hechos concretos. Hacen lo que pueden, pero son peligrosamente parecidos a los que no pueden reconocerse como parte de los problemas; despechados, cuando el pecho se necesita más que nunca para escucharlo sentir lo que no se puede entender.
Nuestras fronteras están rojas, desde el agua más profunda del océano al tesoro de los manantiales de las montañas. Desaparecen los vigías soberanos, y patrullan los señores de la guerra. Nuestro país está herido y no nos damos cuenta? que las fábulas siempre nacieron de lo hablado, de lo dicho, que fablar es la posibilidad de fabular. Y nos quedamos con las fábulas emitidas, que van siendo despojadas de toda disonancia, repitiendo el cómo pueden ser las contradicciones, sin escuchar qué suena en el interior de cada una...

A tiempo me voy del espacio que comparto con los jóvenes desde hace ya 40 años. Vergüenza me daría hablar de "otra cosa" sobre lo que ellos han estudiado y reconocido en los libros como historias de la conquista y colonización 








Amaneceres


 Cuando aparece la claridad del amanecer todo se abre a la luz como las flores, los gajos y los partos. Del amanecer llega una luminosidad abrazadora expandiéndose, que sube hasta el límite del latido, del compás del aire en los pulmones, y continúa descendiendo hasta enfriarse y oscurecerse; y vuelve, generando el ritmo de la vida, el movimiento amoroso de la expansión y la contracción, del punto y la onda haciéndose sonido, de la voz pausada en los silencios.
 Hasta que no sentir esta claridad, he andado un escenario intermitente, abriendo focos aquí y allá, y ninguno bastaba, sólo iluminaba-aunque fuera con una luz impresionante- una parte. Y llegaron ellos dos, reparadores de circuitos, mis amigos ella y él, se comunicaron con lo que estoy siendo y todavía no, con mi ella y él. Los componedores, un hombre y una mujer que se aman, que viven amorosamente todo: lo que tienen y lo que les falta. Son imbatibles, su alegría lo expresa, viven los errores y los logros con intensidad y cierto desapego, son dadores de vida.
 Creo que llegaron a tiempo, supieron decirme amorosamente lo que sabía y no.

Y aquí - hoy, dejando de hacer lo que debía, abriendo un espacio para estar sola, disfrutando de reparar energías, de hacer lo indispensable y dejar que se disipen los pensamientos, que se cansen los agotadores, que resuciten los dadores.
 En modo avión. Planeando, sólo el viento de la vida me llevará, y tendré que ser valiente, más valiente que nunca, para no esconderme de mí misma.




   

jueves, 16 de noviembre de 2017

A veces la vida



A veces, como esta tarde, recuerdo un momento en que la frase se decía entre uno y otro como surgiendo de un lugar inexplicable, y quedaba incompleta... el silencio seguía hablando a través de los gestos.

La vida es lo que te sucede mientras estás ocupado haciendo otras cosas...

 En el tiempo sin tiempo, en las pausas que permanecen por años, imborrables.