Ayer, después de un
atardecer de cielos magníficos que iluminaban cualquier sombra y la obligaban a
huir o a esperar. Y hoy al despertar, me ha dado vueltas y vueltas esta canción que mi abuelo bajado
del barco a los 14, me cantaba y cantábamos juntos, y siguió en los cantos
infantiles con mis hijos
Así la decíamos con mi
abuelo
Era una barca, un piccolo navío,
E non poteva, non poteva navegare
Era una barca, un piccolo navío,
E non poteva, non poteva navegare
E per qué?...
E perquera un barquichuelo de papel
Hoy lo encontré en una
página de canciones infantiles:
C'era una volta un
piccolo navio
che non poteva, non poteva navigare.
Superato uno, due, tre, quattro settimane
e non poteva, non poteva navigare.
Indovinate perché...
¡Perché la barca era fatta di cartone!
che non poteva, non poteva navigare.
Superato uno, due, tre, quattro settimane
e non poteva, non poteva navigare.
Indovinate perché...
¡Perché la barca era fatta di cartone!
Un barco de papel no
puede navegar, hecho de ilusiones, soledades consentidas, orgullos,
suspicacias, frases, miedos, cálculos, nostalgias…y vaya a saber cuánto más de
lo inmensamente frágil en la ya frágil consistencia
humana…
Quizás sea la
actividad que estoy llevando, o me lleva, por caminos que nunca recorrí y me
ocupa y activa sensiblemente a tomar contacto con otras vidas desde un lugar
nuevo.
Quizás sea esto lo que deja ver lo detenido de mi propia vida, y que duele.

