jueves, 28 de julio de 2016

Un píccolo navío


Ayer, después de un atardecer de cielos magníficos que iluminaban cualquier sombra y la obligaban a huir o a esperar. Y hoy al despertar, me ha dado vueltas  y vueltas esta canción que mi abuelo bajado del barco a los 14, me cantaba y cantábamos juntos, y siguió en los cantos infantiles con mis hijos

Así la decíamos con mi abuelo

Era una barca, un piccolo navío,
E non poteva, non poteva navegare

Era una barca, un piccolo navío,
E non poteva, non poteva navegare

E per qué?...
E perquera un barquichuelo de papel

Hoy lo encontré en una página de canciones infantiles:

C'era una volta un piccolo navio
che non poteva, non poteva navigare.
Superato uno, due, tre, quattro settimane
e non poteva, non poteva navigare.
Indovinate perché...
¡Perché la barca era fatta di cartone!


Un barco de papel no puede navegar, hecho de ilusiones, soledades consentidas, orgullos, suspicacias, frases, miedos, cálculos, nostalgias…y vaya a saber cuánto más de lo inmensamente frágil en la ya frágil consistencia humana…

Quizás sea la actividad que estoy llevando, o me lleva, por caminos que nunca recorrí y me ocupa y activa sensiblemente a tomar contacto con otras vidas desde un lugar nuevo. 
Quizás sea esto lo que deja ver lo detenido de mi propia vida, y que duele.








sábado, 23 de julio de 2016


Uno vuelve siempre
                              a los mismos sitios
                                                           donde amó la vida...







domingo, 17 de julio de 2016

internautas


Hoy envié un saludo a una joven querida de mi familia que saldría de largo viaje, sin saber si ya había regresado. No tenía fechas, y envié un wasap, esta aplicación requerida que he comenzado a usar medio reticentinevitablemente. Cerré la participación de todos los grupos con los que ya estoy comunicada diaria, virtual y medianamente- a pesar de tanto recurso material. Así que ando wasapiando cuestiones prácticas, porque lo es desde el momento que se ha extendido casi como el uoki-toki.
Cuando mando el saludo, todos a mi alrededor ya sabían dónde estaba nuestro pedacito de familia y desde cuándo, Por el Face.
Y me dejó pensando…
Prefiero atrasar en esto, lo prefiero. Porque la respuesta desde la distancia fue linda,  y se pareció al diálogo.
A fuerza de localizaciones face, los encuentros tienden a ser comprobaciones, vengo a ver lo que ya sé que pasa y como ya lo imaginé, la versión real  me impacienta y  puede resultar hasta aburrida o decepcionante (quién reemplaza a una ficción, a un relato imaginado, ni el cine) Produce formas intolerantes de aproximación, sostenidas por tiempos que parecen programados, anda una impaciencia o urgencia tironeando siempre para otro lado, y mueren las conversaciones, es tan aburrido sentir que uno está intercambiando información, chequeándose. 
Menos mal que somos algunos cuantos los que seguimos prefiriendo el face to face (y el cheek to cheek) Y de diferentes generaciones. Caso contrario,nos estaríamos volviendo mitológicos, presencias inefables, categorías de catálogo.

Creo que ya vivimos así “creyéndonos”, más que conociéndonos.

       Brindo por nuestro próximo face to face




viernes, 8 de julio de 2016



Cada vez que entro a mis archivos laborales, quedo enganchada de algún recuerdo o alguna historia. La avalancha de actividades que desplegué en los últimos diez años: sí elegí hacerlas, por conciente o inconsciente, las incorporé, les puse el cuerpo, intentando sostener las acciones forzadas y dolorosas con otras divertidas y placenteras. No hubo cálculo donde debiera, y quedaron sueltas muchas hebras de mis legajos, que vengo anudando y zurciendo en los dos últimos años,después de superar el susto que me provocó darme cuenta de lo perdido.
Cada vez que armo una secuencia y consigo un turno en la ciudad meca del papelerío provincial, recupero un pedacito de compostura. Y no es poca cosa en tiempos de cierre, de irme despidiendo de los pasillos por los que he circulado durante casi cuarenta años. Escucho y miro todo sabiendo que me voy. Quizás falte hasta un año, los procesos son lentos y lo prefiero a cambio de cerrar con justicia un ciclo cuyas retribuciones me dejarán vivir la otra vida que quiero.

Y ahí viene la gran complicación. ¿Qué vida quiero? claro que lo sé, vida movida, menos quieta que nunca. Pero no movida sólo por obligaciones, diría que casi sin obligaciones, de puro gusto no más ¿Y dónde?  se pone más complicado, porque cada vez me aburro más donde vivo. Lo que parece divertido a otros, a mi me aburrrre soberanamente; visitas, asistencias, salidas entre gente que se desentiende, que tiene pánico a las emociones, que sólo quiere acomodarse, o bien mis fracasos más rotundos, salidas propuestas en las que me siento imaginada, cortejada y no sé cómo mostrar los dientes para que sean más auténticas, no hay lugar para los peros, como si todo estuviera bien siempre porque así es como tenemos que vivir, mientras la sensación  de estar alimentado voluntades ajenas me aleja una y otra vez. Salir de coqueterías, entrar a las amorosidades sinceras, desprolijas, imperfectas; siempre me ha conmovido y enamorado lo vulnerable, lo menos lindo, lo más auténtico, los errores y metidas de pata. Y resulta que todo tiene que ser perfecto, o bien caduco, peor todavía. Como si estuviéramos condenados. 
Ah no, no voy a seguir ese camino, cada vez creo más posible aquello que comentaba risueñamente hace un tiempo: llevar una vida nómade, no la de los encuentros de escritores, esa ya es un hecho celebrado y esperado. Viviré un año en cada lugar del país que me guste, alquilando un lugar tan simple como mi bolsillo, seguiré conociendo lo que me lleva y trae, no me estancaré.

Mientras tanto, voy despidiendo mis años de profesora con una experiencia de seis meses de riesgo y acción, impredecible, complicada y relacionada con los sueños y la vida disfrutada. Vaya a saber cómo saldré de esta, pero quién me quita lo bailado
     

martes, 5 de julio de 2016

Cara y cruz


Escuchar decir diariamente el pensamiento propio, la idea, el descubrimiento de algo que ilumina su imaginación y la despierta. Ver los gestos y los intercambios que produce en los jóvenes la literatura, desmiente las pobres imágenes que circulan sobre ellos-y que ellos mismos se encargan de imitar y corresponder.

Ver con mis propios ojos como veo el entusiasmo o el silencio concentrado por la atención puesta en una obra, es un lujo que nos damos más de vez en cuando que lo supuesto.

Lástima de barullo consumista...!!  de aturdimiento demandante...

Lástima que tanta capacidad aumentada por tantos estímulos, sea atrapada por redes que los alejan del reconocimiento conciente de tantos y tan nuevos recursos para ver más profundo

Maravilloso y perverso crecimiento humano 




Gramática de la fantasía


En este hermoso libro, dice Gianni Rodari

Por medio de las historias y los procedimientos fantásticos que las producen, nosotros ayudamos a los niños a entrar en la realidad por la ventana, en vez de hacerlo por la puerta.
Es más divertido y por lo tanto más útil...




... una palabra, lanzada al azar en la mente produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y a la memoria, a la fantasía y al inconsciente...