Camino y cruzo por los vados. Detengo los pasos en las letras chicas , y
rediseño la hoja de ruta.
Descubro nuevas voces en el hijo, acompaño sus logros y disfruto de la
alegría en sus composiciones, sobre todo de sus cómo.
También, me entristecen sus provocaciones. Es el juego de la vida
Como en César Vallejo ... es de madera mi paciencia/ sorda, vegetal...
Escucho lo que vino sucediendo en los lugares donde no estuve, relatos
de escenarios. Y no me dicen nada, ya los había imaginado.
Fuera del bullicio de otras vidas, recupero la brújula. Mis pasos están
requiriendo cambios de zapatos que sepan acercarse a la idea original.
El mundo de los niños sigue siendo el objetivo.
Mientras tanto, siembro mientras tantos...
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