sábado, 29 de noviembre de 2014

Don Ata


 El jueves fue un día agitado. Lo destiné a resolver las incorrecciones de mi vida laboral, viajando de gran ciudad a gran ciudad. 
 Cansada de sostener el estado de alerta y la tensión de los ritmos alterados por un paro de transporte, de subir y bajar trenes, esquivar atropellos y buscar salidas en oficinas y calles, después de una breve pausa me quedaba el compromiso de la tardecita. Un encuentro entre hermanos, gente hermosa que me había invitado a su programa de radio para compartir nuestro andar armando redes en educación.
 El horario de un programa es inamovible, y mi compromiso hacía que volara por las calles del centro porteño contando los minutos para llegar a San Martin y Lavalle. Y fue en Florida - la calle vip, a dos cuadras de llegar, donde me sacaron- por primera vez en la vida- la billetera y el celular. 
 Ninguna presa más fácil que el llevado por la urgencia.
 Así llegué al bar de la esquina de la radio, allí me socorrieron mis amigas, y salimos volando a hacer el programa.
 Me senté en el estudio de la radio sin saber dónde estaba casi, y sentíamos que se nos había aguado la fiesta del encuentro.
 Pero, sucedió algo inesperado. Después de las presentaciones, me dedican un tema musical de "un hombre que nació en tus pagos", me pasaron los auriculares y antes de escucharlo supe o deseé que fuera Don Ata, y allí estaba siendo con su canción El Aromo.
 Como siempre me llegó al alma, y me devolvió repuesta a disfrutar del hermoso momento que estaba sucediendo.

 Tengo esa facilidad de distraerme o seguir concentrada, no sabría decirlo, en la belleza de la vida. Gracias otra vez Don Ata, y a ls amigs atravesados por el hilo invisible de las acciones poéticas.








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