domingo, 9 de junio de 2019

La fruta en un estante




 Alcancé, estirándome, la fruta deseada, posada en un estante un poco alto. Es un alimento material que proporciona comodidad, y compensa las austeridades con que elijo o puedo vivir. Facilita procesos para seguir andando, no más; son paraguas muy útiles.
 Que me resista a disfrutar de los objetos lindos y cómodos, se relaciona con haber sido considerada así, y haber respondido a esa consideración durante un tiempo largo.
  Siempre que tomé distancias, ha sido para darle tiempo al otro para que viera mis defectos y me ayudara, o nos ayudara, a salir de un lugar que impedía amar intensamente, conociéndome y queriéndome entera.
  
  Cuántas mujeres habrán vivido esto, teniendo en la opresión al opresor dentro suyo- alimentándolo,por educación, cultura, modos heredados, adicciones... Recuerdo frases violentas que circulaban como "chiste" en mi familia de mujeres hermosas y feas,  de hermoseadas y afeadas (según la mirada más lúcida que pude alcanzar)

  Hoy entiendo el enorme estallido social que se está produciendo, no acompaño los enfrentamientos, las polarizaciones, esto es muy complejo. Creo que tanto hombres como mujeres somos infelices por esto. También los hombres son tratados como objetos y engañados por nuestros melindres cortesanos, desconfían de nosotras, serpientes que matan y curan con el mismo veneno.

 Claro que los hombres sobre todo, han ejercido y ejercen el poder de la fuerza en una sociedad que construye sus historias con las guerras, y también con nuestras estrategias para sostenerlas.

 Es justo y necesario que nos encontremos, que confíes en mí ahora que puedo reconocerme entera. Que no me avergüenza la mirada del otro, sobre todo de quien me juzga porque no respondo, o dejo de responder, al juego que es su juego. Que tampoco puedo participar, molestando, con los que deciden abrir un juego provocador y "liberador"- cargado de contradicciones propias de condicionamientos mundanos, humanos al fin. Seguir fingiendo libertad y produciendo más soledades disimuladas.

 Sólo puedo conjugar, dando y recibiendo esa generosa entrega de sentir que nunca vas a perder con ese otro, que el regalo más grande es mostrarle tu confianza, y que mostrarte descompuesto es un gesto de amor.


 Por eso las mujeres hoy estamos haciendo "lo que sea", mal-bien-horrible-maso-bárbaro...para expresar con un grito de amor desesperado, que pueda ser escuchado primero por nosotras mismas:"levantate y andá-andate, mirate bien, querete bien..."

 Ningún lema porta "el mensaje" por el que cada una de nosotras encontraremos las puertas que conjuren y conjuguen nuestros destinos.


(Si hubiera escrito "correctamente" las opciones morfológicas de género que hoy se hacen necesarias, no podría haber escrito fluidamente este texto. Valgan mis amorosas consideraciones con todas las variantes que permitan expresar y ser felices a tods los seres de este mundo)







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