martes, 30 de diciembre de 2014

Afinando





Trabajé para clausurar todo compromiso pasajero. 
Descolgué la atención que me dispersa en egolatrías.
Suspendí lo más de lo mismo, estar avizorando gestos que dicen y contradicen cursos y discursos.
Fui saliendo despacito al aire libre, a recuperarme de sumas de agotamientos, rupturas, sesgos, pliegues y repliegues, juicios y prejuicios, cargas y recargas, embustes, suspicacias, consuelos y desconsuelos. A una maraña de mezquindades y egoísmos le vi forma de arbolito y le puse luces-ellos mismos se abastecen. Dejé a mis peores groserías con hambre y cerré la puerta suavemente, compartimos muchas cosas buenas también. El aire estaba frío y creí que iba a sufrir de soledad, entonces abrí nuevamente la puerta y pateé el sufrimiento adentro, me quedé con el frío auténtico, es otro frío.
Hasta que se den cuenta que no estoy pasará un largo tiempo, en ese estado uno va de su ombligo a su ombligo aunque esté rodeado de gente.
No ha sido casualidad, pero tampoco sé y creo que no quiero saber como se llama esto-prefiero disfrutarlo- han empezado a asomarse algunos de los actos que dan sentido a mi vida, esos de encuentro con el otro. Y en estos días de navidades, puedo estar haciendo que algo sencillo ayude a alguien, sin darle, sin que se note casi, sin la marca de mi huella que queda confundida con las de mano en mano en que se va transformando; podemos con otros soplarle el nubarrón alguien, dar una mano.
Estas fiestas están siendo diferentes, y podré cerrar la puerta del año sin resacas. Nunca alcohol estando sola, única máxima que me está quedando, creo.


viernes, 19 de diciembre de 2014

De perros y liebres y viceversas




Léalo otra vez profe, y otra, un silencio único cada vez…


…………

Los perros no eran malos, pero habían jurado alcanzar la liebre sólo para matarla.

(No podían dejar de ser perros frente a una liebre, y la liebre… tampoco dejar de sentirse liebre entre perros, pienso)

La liebre penetró en un bosque, donde las hojas crujían estrepitosamente; cruzó una pradera, donde el pasto se doblaba con suavidad; cruzó un jardín, donde había cuatro estatuas de las estaciones, y un patio cubierto de flores, donde algunas personas, alrededor de una mesa, tomaban café. Las señoras dejaron las tazas, para ver la carrera desenfrenada que a su paso arrasaba con el mantel, con las naranjas, con los racimos de uvas, con las ciruelas, con las botellas de vino. El primer puesto lo ocupaba la liebre, ligera como una flecha; el segundo, el perro pila; el tercero, el danés negro; el cuarto, el atigrado grande; el quinto, el perro ovejero; el último, el lebrel. Cinco veces la jauría, corriendo detrás de la liebre, cruzó el patio y pisó las flores. En la segunda vuelta, la liebre ocupaba el segundo puesto, y el lebrel siempre el último. En la tercera vuelta, la liebre ocupaba el tercer puesto. La carrera siguió a través del patio; lo cruzó dos veces más, hasta que la liebre ocupó el último puesto. Los perros corrían con la lengua afuera y con los ojos entrecerrados. En ese momento empezaron a describir círculos, que se agrandaban o se achicaban a medida que aceleraban o disminuían la marcha. El danés negro tuvo tiempo de levantar un alfajor o algo parecido, que conservó en su boca hasta el final de la carrera.
La liebre les gritaba:
–No corran tanto, no corran así. Estamos paseando.
Pero ninguno la oía, porque su voz era como la voz del viento.

(Las liebres no tienen voz para los perros, sólo que a la autora se le ocurre para orientarnos a nosotros)

Los perros corrieron tanto, que al fin cayeron exánimes, a punto de morir, con las lenguas afuera, como largos trapos rojos. La liebre, con su dulzura relampagueante, se acercó a ellos, llevando en el hocico trébol húmedo que puso sobre la frente de cada uno de los perros. Éstos volvieron en sí.
–¿Quién nos puso agua fría en la frente? -preguntó el perro más grande-, y ¿por qué no nos dio de beber?
–¿Quién nos acarició con los bigotes? –dijo el perro más pequeño–. Creí que eran las moscas.
–¿Quién nos lamió la oreja? –interrogó el perro más flaco, temblando.
–¿Quién nos salvó la vida? –exclamó la liebre, mirando a todos lados.
–Hay algo distinto –dijo el perro atigrado, mordiéndose minuciosamente una pata.
–Parece que fuéramos más numerosos.
–Será porque tenemos olor a liebre –dijo el perro pila rascándose la oreja–. No es la primera vez.
La liebre estaba sentada entre sus enemigos. Había asumido una postura de perro. En algún momento, ella misma dudó de si era perro o liebre.
–¿Quién será ese que nos mira? –preguntó el danés negro, moviendo una sola oreja.
–Ninguno de nosotros –dijo el perro pila, bostezando.
–Sea quien fuere, estoy demasiado cansado para mirarlo –suspiró el danés atigrado.
De pronto se oyeron voces que llamaban:
–Dragón, Sombra, Ayax, Lurón, Señor, Ayax.

Los perros salieron corriendo y la liebre quedó un momento inmóvil, sola, en el medio del campo.



Ante los perros, el olfato de las liebres las hace más liebres que nunca. Las liebres saben cual es la consigna del juego que los y las convoca, y tienen que saber más que los perros por supervivencia. 

Así termina este año, quizás una década, en la que alguna vez leía -leíamos- este cuento. 

Despidiendo amablemente a los perros, estas fiestas brindaremos entre liebres, descansando para una próxima carrera (con menos perros y ... menos liebres !!)





sábado, 13 de diciembre de 2014

En la Radio



Y a pesar de todo, pudimos darnos manija o cuerda, para seguir haciendo y haciéndonos desde el ánimo de entretejer otra y otra, y otras redes latinoamericanas

INVESTIGACIÓN ACCIÓN

http://www.losgia.com.ar/giaweb/index.php/radio




domingo, 30 de noviembre de 2014

Hedición



    ¿Por qué tantos borradores?

Ahora que aprendí
a disfrutar
de mis errores,
puedo escribir

te kiero

por ejemplo

sabiendo  


que 

es 


palabra


dibujada





que



es preferible 




equivocarse                                escribiéndola

                                                                     que

                                                                               diciéndola





























sábado, 29 de noviembre de 2014

Don Ata


 El jueves fue un día agitado. Lo destiné a resolver las incorrecciones de mi vida laboral, viajando de gran ciudad a gran ciudad. 
 Cansada de sostener el estado de alerta y la tensión de los ritmos alterados por un paro de transporte, de subir y bajar trenes, esquivar atropellos y buscar salidas en oficinas y calles, después de una breve pausa me quedaba el compromiso de la tardecita. Un encuentro entre hermanos, gente hermosa que me había invitado a su programa de radio para compartir nuestro andar armando redes en educación.
 El horario de un programa es inamovible, y mi compromiso hacía que volara por las calles del centro porteño contando los minutos para llegar a San Martin y Lavalle. Y fue en Florida - la calle vip, a dos cuadras de llegar, donde me sacaron- por primera vez en la vida- la billetera y el celular. 
 Ninguna presa más fácil que el llevado por la urgencia.
 Así llegué al bar de la esquina de la radio, allí me socorrieron mis amigas, y salimos volando a hacer el programa.
 Me senté en el estudio de la radio sin saber dónde estaba casi, y sentíamos que se nos había aguado la fiesta del encuentro.
 Pero, sucedió algo inesperado. Después de las presentaciones, me dedican un tema musical de "un hombre que nació en tus pagos", me pasaron los auriculares y antes de escucharlo supe o deseé que fuera Don Ata, y allí estaba siendo con su canción El Aromo.
 Como siempre me llegó al alma, y me devolvió repuesta a disfrutar del hermoso momento que estaba sucediendo.

 Tengo esa facilidad de distraerme o seguir concentrada, no sabría decirlo, en la belleza de la vida. Gracias otra vez Don Ata, y a ls amigs atravesados por el hilo invisible de las acciones poéticas.








domingo, 23 de noviembre de 2014

Quién puede detener la primavera…


  
 Cuando uno de mis hijos era tan chiquito como para acurrucarse abrazado a mi rodilla mientras yo estaba sentada en la cama leyendo, sucedió algo inolvidable. Al sentirlo muy quieto, distraje mi atención de la página y lo observé de reojo. Tan absorto como yo, me miraba y miraba los renglones escritos en el papel, buscaba la relación, la razón que me apartaba de su animada presencia.


 Mucho tiempo después sentí algo parecido a lo que imaginé  en el niño.

Me aboqué a buscar en aquel libro de Erich Fromm las respuestas sugeridas, y fui recorriendo laboriosamente por áridos senderos racionales que, supuse, me volverían a la buena senda.
A pesar de toda la voluntad y recursos intelectuales aplicados, poco logré más que apartarme sin poder leer lo que en otra circunstancia hubiera sido hasta interesante para mí.

Tiempo después descubrí otro libro por el que pude deslizarme como pez, reanimarme y conocerme.

El Libro de la Vida, Krisnamurti, su mes de abril, sus ventanas abiertas, aquello que el niño quería ver.

 El decir, los tonos y los modos que superan las palabras, imperfectos y hasta torpes a veces, comunicadores del alma.

 “Quién puede detener la primavera” 

Qué son estas palabras sin alguien que las reconozca y se reconozca.




















domingo, 16 de noviembre de 2014

Interiores



Hay versos que no resisten la intemperie,que se leen entre dos.
Al verlos tan expuestos,prefiero cuidarlos; siento dejarlos en un lugar despiadado, donde se abochorne y marchite su alegría. 
Son versos que quieren compartirse y andar conjugándose con la vida.




miércoles, 12 de noviembre de 2014

sin espejismos



Hoy más que nunca
vuelve aquella pregunta
¿qué es la realidad?

Esto es de verdad
o es el espejismo
del sediento en el desierto

Una palabra
valiente, generosa
depositada con confianza
apartada del orgullo
descuidada
entregada

puede cambiar el mundo
mi mundo
nuestro mundo

El poder liberador
está en la desilusión
Nadie es libre
enredado en los tules
de las fantasías

Amar al otro
es ayudarlo
a ser libre




domingo, 9 de noviembre de 2014

Esteban


Para descansar de escenarios del horror
 entrevistos en imágenes
 de cómo se empobrece, se arrima y se tiran los indóciles a la muerte
 -el pensamiento es indócil
 Para seguir ensayando la confianza del ruiseñor que sigue armando su nido en las ramas bajas
 y queda expuesto y sin embargo
 sigue la alegría de su canto.
Para seguir viviendo hago de calandria, imito el canto que canta con Esteban Morgado.

Con su cuarteto dibuja melodías que van y vienen por las habitaciones,
alimento cotidiano tan necesario como el agua y el sol,
la lluvia y el viento, el frío y el calor,
la noche y el día.




domingo, 2 de noviembre de 2014

Ongamira

 En estos días y desde hace un tiempo, vengo reviviendo las sensaciones sin entender demasiado pero con aquella manera de ver: en la noche plenamente oscura la luz viene de adentro.
 Mientras había subido la montaña, lo superfluo y hasta lo necesario fueron quedando en el camino; ya en la cima y abrazada por el horizonte quedaba con lo sustancial, ahí supe qué alimenta mis reservas de energía y quiénes estaban en lo profundo de mi corazón.

 Fue en Ongamira.
 A mediados de enero, bajando del cerro Colchiqui en una noche acorralada por relámpagos, sin luna ni estrellas, rodeados de bichitos de luz siete desorientados compartíamos cuatro linternas.  El guía había caído bajo sospecha por la ansiedad del agotamiento y la tensión permanente. Una ladera precipitada se tragaba las piedras que cedían a nuestras pisadas, nada veíamos, pero conservábamos las imágenes escaladas bajo el sol  por un angosto y espinoso sendero vertical, escarpado y con poco margen de error.
 Los cambios de rumbo y las dudas generaban preocupación, todavía faltaba llegar a un encrucijada que no aparecía.  Sedientos y sin ver más el aro iluminado por la linterna, sintiendo el misterio moviéndose silenciosamente a nuestro alrededor, sentíamos una indefensión nada cotidiana. Los fuertes se habían debilitado, los parlantes marchaban callados, y los más dislocados compartían el esfuerzo con los menos.
  Siempre me he rendido a las grandes manifestaciones de la naturaleza, la furia de las tormentas, las dimensiones desmesuradas del espacio y de su energías inabarcables, indómitas, me atraviesan como si perdiera los bordes. Quizás por eso, para sentir más plenamente momentos únicos, me alejé de la senda entre linternas y desde una posición rezagada, seguí caminando a oscuras. Fue una exploración de mis capacidades de ver sin ojos maravillosa, sentía una seguridad rara, veía oyendo, tanteando, olfateando y percibiendo con otros sentidos no reconocidos que la desorientación era pasajera, confiaba en lo invisible y no sentía miedo al avance de la tormenta, no me apuraba porque otra fuerza mayúscula decidía los tiempos.
 Llegamos al valle y luego a la hostería, media hora antes que se desatara la tormenta más fuerte del verano. Esa noche casi no dormí, escuchando cómo claveteaban las ventanas y atando la mía que apenas resistía la furia del viento y la lluvia.
 En las próximas excursiones entendí qué significaba ver sin ojos, cuando mis compañeros fueron una pareja de invidentes aventureros que sabían comunicarse como pocos. Esta es otra historia en Tramontana, el lugar de los encuentros.


martes, 9 de septiembre de 2014

Espacio tiempo imaginación poder



¿Cómo hago para abrir un paréntesis en la predispuesta reunión de enseñantes y aprendices?

¿Cómo hacer circular, zigzaguear, estallar, acobardar métodos de construcción de conocimiento social?

¿Cómo enseñar a  discapacitados cognitivos desde la sensación del ser capacitado, cómo imaginarse capaz de sin comprenderse, sin sorprenderse incapaz?

¿Cómo afectar? ¿cómo afectarse?


                        Apelo a la Gran Chiqui...









sábado, 6 de septiembre de 2014

reloj de arena


Qué siente usted de mí

Siento que las voces y  la piel
se hacen gestos y desarman
movimientos
que dibujan tonos
de frases que son brazos
desmelenados
por vientos que abren y extienden
morosos
rumores
desperezándose
para alcanzarse líquidos
y sorberse en alientos
que andan
voluptuando y
ardiendo
más allá de todo
lo que
mientras tanto
parece estar sucediendo


Y que hay una playa
    puerto
  alborada

que todo es nada

que el tiempo ese

siempre ha  intentado

ser    este





jueves, 28 de agosto de 2014

famas y cronopios

“Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice : ‘Excursión a Quilmes’, o ‘Frank Sinatra’. Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: ‘No vayas a lastimarte’, y también : ‘Cuidado con los escalones’. Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras que en la de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.”

Hoy Cortazar evocó una respuesta requerida hace un tiempo atrás:

¿Por qué no tenés retratos de tu familia colgados o apoyados en los muebles? 

Sí  los tengo, ahí están

Bueno, pero... son tres de tus hijos chiquitos y del grupo de niños-jóvenes de la familia.  Y hoy? que sucede con ellos, cómo están? y los otros familiares?

No supe responder. Por algo sería... La palabra panteón apareció rápidamente, pero no la dije. No tenía ganas de explicar ni explicarme...

Hoy leo este fragmento de Cortázar y recuerdo aquella escena. 
Justamente ayer estaba viendo qué hacía con un dragón dibujado por Bruno en un cartón que ya se había partido, emparchado y se estaba llenando de tierra entre los objetos de todos días; la escultura escolar de Sofía -la que reventó en el horno de arcilla y así mejoró la idea que quería plasmar- así más Sofía que nunca; de Ignacio los objetos que va dejando, que no se lleva, y los que va modificando el arreglador, el tempestuoso y amoroso arreglador; la mascarilla de yeso de mi papá, cuando era un adolescente inquieto que estaba modelando un futuro divertido en la gran ciudad y que regresó para cumplir con el orden y el progreso- sus posteriores tallas en madera mientras lograba esto alejándose de aquello; están las huellas de la cocina de mamá, objetos, recortes, el libro de Doña Petrona; y así de todos los que vivieron y viven esta esta casa... Están sus huellas, lo que hicieron de sí en el pasado. Estoy yo también con mis pinturas, los libros desparramados ...
  Nada de esto se mira, no está para ser mirado como tenencia. Yo no los tengo ni alguna vez los tuve, no son míos. Quiero  y quise tanto que ninguna foto puede transmitir eso, las fotos irrumpen-interrumpen la gracia de  los gestos en movimiento.
 No se monumenta en esta casa, todo es leña de hogar que arde permanentemente como el fuego.


miércoles, 27 de agosto de 2014

Vida que me lleva






Hoy me vi
era yo                      y no me había dado cuenta

estaba ahí 
        como siempre habré estado

                                   tironeada hacia arriba   por globos de colores

entendiendo cada vez menos
amando cada vez más







lunes, 11 de agosto de 2014

El puestito de quinoa. Cajamarca



Durante la tarde del primer día descubrí que caminar diez cuadras para desayunar no sería lo mejor. Fue circulando entre los puestos de frutas, verduras y producciones caseras donde decidí buscar mi desayuno, complacida por una jarra de jugo de piña exprimida desde una prensa que lo volcaba directamente al recipiente.
 A la mañana siguiente, muy temprano, encontré un movimiento inesperado. Mucho antes de las siete, alumnos y padres esperaban arrimados a dos puestos ambulantes ubicados frente a otra gran iglesia de la plaza Recoleta, sede del primario y secundario San Ramón.
 De diferentes edades, cargaban en sus mochilas y vasos térmicos el jarabe de habas, el de membrillos, manzanas y quinoa tibio o de avena con frutas, y compraban un quesillo abrazado entre pancitos livianos, crocantes. Servían al público en jarros choperos y servilletas de papel, se pagaba con un sol y algunos se quedaban apoyados a la reja escolástica para saborear un desayuno de pie que tenía "yapita".
  Polleras tableadas del uniforme escolar superpuestas a su vestimenta, dos cholas cordiales abastecían y cobraban con las manos cubiertas por guantes o bolsitas.
  Todos esos días crucé la plaza para tomar el licuado espeso de frutas y quinoa, exquisito, cargado de vitaminas, contrastante al frío temprano de la mañana . A un lado, en una sartén untada con grasa humeante, fritaban las tortillas que desaparecían en manos de automovilistas y mototaxis detenidos por el semáforo. Cumplido el turno de 6 a 11 de la mañana, las mujeres partían con su carro para regresar la día siguiente.
  La plaza tiene monumentados a tres conquistadores-fundadores que miran por encima trazando planes territoriales, mientras hormiguea casi silenciosamente esta vida que permanece a pesar de los aprovechamientos y desmanes,  que labra y trabaja con la tierra como conversándola.





















miércoles, 9 de julio de 2014

de La voz a ti debida a La vos por mi vivida

 En estos tiempos de renacimientos, en medio de disturbios y transformaciones embrionarias, cada vez que me pregunto cómo es posible seguir, me doy cuenta que soy mucho más que todo lo bueno y lo malo que sucede, que soy más allá de eso y no puedo dejar de ser un somos.

  Yo tendría veintiypico de años y el poema sólo estaba como ejemplo de pronombres personales. Pero me detuve ante ante él y lo sorbí como una esencia.
Nunca más pude recordar más que dos o tres versos.
Hasta que un día lo escuché íntegro mientras sucedía de verdad

                                  .........................
Y otro día, mucho más feliz que éste, encontré una clave que busco hace tantos años, herencia tan importante para las mujeres de mi familia!, ellas encontrarán sus explicaciones. Por ahora yo sólo les dejo un poema acotado por lo redescubierto y para sus propias búsquedas, que sean más cortas y felices que la mía.
 Pensé que por místico se lo apropiaban mis ambiciosos deseos amorosos, pero había mucho más que eso, venía como reclamo imperioso y desde donde no importan las explicaciones.



LA VOZ A TI DEBIDA


Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y  tenerlo yo en alto 
como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
      de ti a ti misma         o a mí mismo??
Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.
  o que yo quiero que seas??



Pedro Salinas

 Gracias Salinas, por poeta  



viernes, 20 de junio de 2014

La ingenuidad


Hay en la ingenuidad algo que me constituye. No puedo- no quiere dejarme.
Creo- espero- me acompañará toda la vida. Siempre termino eligiéndola.
Es mi manera de ser responsable, de sentirme libre.

No es fácil vivir la ingenuidad, no tiene prestigio social, es sospechada y confundida con virginidad cultural, o inocencia celestial. Pero sobre todo, la gran diferencia es que carece de prestigio.
Para mí solo consiste en seguir y seguir mirando y sintiendo el impulso vital de la vida como un trazo invisible pero muy fuerte que sigue estando detrás y entre las formas de lo visible y cambiante.
Es una luz que siempre existe aún entre las tormentas feroces o las oscuridades tenebrosas, puedo distraerme-mantenerme concentrada- en aquella luz que permanece, que sigue estando.

No he podido tapar el sol con una mano, ni con dos...
No es miedo a la libertad, es terror a la vanalidad.

El Perro Verde y esta versión mal editada, pero que deja ver la intensa luz de su mensaje por encima de las apariencias.




sábado, 17 de mayo de 2014

Un poema universal





El autor paraguayo Cristian David López fue galardonado con el Premio Internacional de Poesía Jovellanos El Mejor Poema del Mundo, reconocimiento que obtuvo por el poema guaraní Sy (Madre).




                                                           Sy

                                                  Ahai nde resa
ha mitãnguéra oma'e.
Ahaí nde juru
ha mitãnguéra opuka.
Ahai nde réra
ha mitãnguéra oñe'e.
Dibujo tu ojo
y los niños miran.
Dibujo tu boca
y los niños sonríen.
Dibujo tu nombre
y los niños hablan.
                                       Cristian David López







viernes, 18 de abril de 2014

Introducción a la química


Introducción a la química: Corto una calabaza


Es de noche y estoy cortando una calabaza sobre la mesada de la cocina.

El corte del cuello de una calabaza común, dorada y lisa, 
se ha perlado de sudor.
Si fuera un rostro,
sería una piel donde han rodado gotitas y gotas 
como lágrimas cristalizadas, 
demoradas por su pereza dulce
La luz las abrillanta, 
toco apenas con el dedo meñique y me dejan un rastro casi húmedo 
que entre las yemas se siente apenas áspero y pegajoso.

El brillo en las gotas que suda la rodaja es extraño.
Suspendió una simple tarea de preparar una sopa, 
concentró mi atención.
Me puse los anteojos para ver mejor y fue de otra manera, 
más acusada, definida, pero menos sensible.
Busqué el otro trozo sentado sobre sus traste redondo 
y estaba también perlado, 
transpirando su corteza y mojado su asiento.

 ¿Conmociones de la calabaza?

 Tentador lenguaje de la curiosidad.








domingo, 13 de abril de 2014

Con los ojos cerrados



Inunda los espacios




"Nunca me detuve en la piel de las personas. Si quería ver a un hombre o a una mujer, quería llegar a ver su interior. El ser distraído por los colores o formas es estúpido. Es algo que yo simplemente no puedo ver" 






sábado, 29 de marzo de 2014

El siglo de la razón o la eficiente racionalidad del odio


Parece ser que 
 el amor inhibe gran parte de la corteza cerebral donde se procesan las ideas racionales
 en el odio estas regiones están activas 
Es más, algunas de las regiones corticales están hiperactivadas, posiblemente para calcular o procesar mejor
las acciones destinadas a dañar a la persona que se odia, 
                                                                 afirma Semir Zeki-neurobiólogo
Y es que, este pernicioso sentimiento se procesa de manera "racional" en otras áreas en las que se planifican las conductas de agresión y se evalúan las reacciones de los demás

  
                                                                          EnfGeo - Salvador Dalí
                                          
 La épica histórica de los últimos siglos lamenta una enorme paradoja. Del hombre moderno que había inaugurado una Era de la Razón que ordenaría el mundo objetivamente, creando las leyes que garantizarían la paz y el orden civilizatorio, ha descendido un siglo XX que inició guerras interminables y exhibe impúdicamente el triunfo de aberrantes terrorismos fundados e infundados: el Siglo del Terror. 
 Los historiadores determinaron fracasos, la diosa Razón perdió la cabeza, tiró la balanza y se declaró derrotada por la corrupción y la criminalidad reinante. Olvidando las edificantes construcciones de paz que produjo el siglo y aturdidos por la voluntad de las bombas nucleares, aceptaron por decreto el fin de la Historia. El relato legendario construido que predecía el futuro mejorable de la humanidad perdió sentido.

 Otra Historia, más lúcida y menos pretenciosa, más transversal y abierta por racionalidades interculturales, escabulléndose de las monumentalidades, sigue viva y permite entender lo que la biología revela. 
 Descubre al Frankestein desamorado, cuyo increíble poder destructor obedece a la eficiente racionalidad del odio.  



viernes, 14 de marzo de 2014

América mestiza


Si no fuera por el tanto dolor que cuenta en esta Historia...
Qué ganas de agradecerte África!!

jueves, 13 de marzo de 2014

Cada Una

Naná- Nabbuco de Verdi


Joan - El preso nº9




Armonía

 Cuando se hace posible la maravillosa confusión de las potencias, se pueden disfrutar escenas como esta. La  poca calidad de la grabación está excedida por la grandeza de la escena.
Joan Baez y Naná Mouskuri cantando juntas, después de algunos amagues en que una quiere dar lugar a la otra,  y se van componiendo para unirse sin sobresalirse; concientes del poder de sus voces, las asocian, las mezclan, las reúnen y generan esta armoniosa obra, en un espacio reducido, rodeadas por un público que las acompaña en la escena, de zapatillas y buzo, acomodando los cables de la guitarra...


martes, 11 de marzo de 2014

Espacio de las ideas

Una idea cayó rodando            
entre renglones rimados
estaba aprendiendo a volar
y  se asustó de su sombra
Cuando se recuperó
miró alrededor
y no reconoció donde estaba
era el principio
todo comenzaría
a estar
a partir de ella.

Otra idea  subió desde las cuerdas de la guitarra
y se enredó
en su cabellera inclinada
suspiró emociones y le inspiró rasguidos
que templaban
ecos
estremecidos

viernes, 17 de enero de 2014

Propósitos de las proporciones

¿Quién es Leonardo sin su siglo?

Leonardo es el hombre que despierta y ruge su lugar en el universo reinante

Leonardo abre paso al Hombre Hacedor, al actor de su propio destino en momentos que las epidemias y las pestes de las guerras abrieron una brecha de reflexión en los asientos de poder.

Siguieron existiendo los predestinados, determinados por fuerzas desconocidas por muchos y manejadas por pocos.

Pero el hombre que decide ver y creer por sí mismo en sí mismo es reivindicado por Leonardo con su lenguaje universal



Que vuelve lo que había sido, que Renacimiento, son materiales de la Historia para construir explicaciones del pasado, decidiendo con qué palabras reinantes o existentes .

Este es el hombre crucificado por los imperios y el crucificador de los imperios. Es el conquistador que avanza inexorablemente cortando cueros cabelludos de otras culturas y es el dador universal.

El Humanismo es y ha sido crisálida de pasiones humanas.

¿Las proporciones?,  ¿la Armonía?  El Modelo

¿El Equilibrio? Habría que preguntarle al cojo Vulcano latino que fragua las salidas, definido Protector de las Artes, feo y mutilado, desproporcionado. Hefesto griego que había fraguado las armas para la diosa de la guerra y la sabiduría reinante, el que pierde a Afrodita y desencadena una serie de mitos de lo que se genera en el infortunio.

Al desafortunado Hefesto lo explican la Historia de los frigios y los tracios, de los anteriores vencidos del mar Egeo, sojuzgados y aprovechados por los vencedores. Sus expresiones físicas y sus deseos tenían otras dimensiones, las de su propia cultura, no podían ser manifestadas como modelo de belleza.
La fea existencia de Hefesto es tan activa y protagonista como las bellas y desproporcionadas acciones de
los dioses del Olimpo ateniense, inevitable presencia de la desproporción o el despropósito en la existencia del propósito.

Metalurgia de las construcciones culturales.






sábado, 4 de enero de 2014

Descolocando discapacidades



Ojalá que las hojas no te toquen en el cuerpo cuando caigan
….
Ojalá que la tierra no te bese los pasos
….
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve
….


Se han complicado 
nuestras Normalidades
Donde Cuando Estando
Todo Tan ordenado…
Se abren las puertas
A la presencia de Aquellos
Que entre todos Estos
Requieren ser
Nosotros

Es así cuando
Nos vemos de otro modo
Vemos
Lo que no podemos

Vemos 
Lo que no puede
el otro
Sólo conmigo

Y sospechamos
Que podría ser
De otra manera

Vemos 
En lo que no puedo

Lo que pueden otros

Que es lo mismo

Pero desde otro lugar


                                    
          Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
           ….
          Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
          Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
          a tu viejo gobierno de difuntos y flores.