jueves, 9 de julio de 2015

Abrazos







Y es en este mundo que sucede. 

Momento maravilloso, ininteligible, sólo disfrutable, que me trae hacia este deletreo presuntuoso. 

Porque... a ver si puedo comunicar y dejar impreso, el increíble amanecer de hoy.





 Por algunos de los muchos ojos que tiene esta casa que habito, veo entrar un resplandor rosado tenue, y empiezo a seguirlo abriendo todos los párpados caídos de las ventanas.
 Y el resplandor se hace fondo de pantalla, multidimensional, lo ocupa todo, lo baña, lo sumerge, atraviesa los colores, los acuarela. 
 Siento paz en la sensación rosada, la paz de la belleza de la vida que se ofrece así sin armado de escenarios. Rodeándome para que la vea sin pasar de largo, sin pensar a qué responde, dónde ubicarla, con qué y con quiénes. 

  Se va apagándose con las luminarias del día nuevo.

  


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