jueves, 1 de abril de 2021

Malvinas

 

 ...Guerra de Malvinas...

Jamaica Kincaid dice en "Cuando vi Inglaterra por primera vez"

  El espacio entre la idea de algo y su realidad es siempre ancho, profundo y oscuro. Cuando más tiempo permanecen separados idea de algo y realidad de algo, más ancha se vuelve la anchura, más profunda la profundidad, más espesa y oscura la oscuridad. Al comienzo el espacio está vacío, no hay nada en él, pero se llena rápido de obsesiones y de deseos o de odio o de amor; a veces de todos ellos, a veces de algunos de ellos. La existencia del mundo tal y como yo lo conocía era consecuencia de esto: idea de algo por aquí, realidad de algo por allí lejos, bien lejos. Estaba el tal Cristóbal Colón, un hombre más bien antipático, un hombre desagradable, un mentiroso (y desde luego, un ladrón) rodeado de mapas y de estrategias y planes, y estaba la realidad al otro lado de aquella anchura, aquella profundidad, aquella oscuridad. Se obsesionó, se llenó de deseos, después vino el odio, el amor nunca fue parte de aquello. Por fin, su idea se encontró con la tan ansiada realidad. Nadie se acuerda nunca de que la idea de algo y su realidad son a menudo dos cosas totalmente diferentes, por lo que cuando se encuentran y se dan cuenta de que no son compatibles, la más débil de las dos, idea o realidad, muere. Aquella idea que Cristóbal Colón tenía era más poderosa que la realidad que se encontró, así que fue la realidad que se encontró la que murió...

No sé qué de la idea de patria sobreviviente, llegó a injertarse en el patrioterismo guerrero que mató a los sacrificados en Malvinas, mató sus cuerpos, sus horizontes, sus ideas...

Un documental de Ana Fraile y Lucas Escavino (2021) Buenas noches, Malvinas, transmite el desconcierto de los que hablan y la desolación del protagonista que aparece al final y apenas dice, como la mayoría de las víctimas en esta guerra.

La colonización que hace conciente, vive y expresa Jamaica Kincaid, es auténtica y se diferencia mucho de otros escritores como Cortázar, que no se reconoció cuando "En las puertas del cielo" describe a los "cabecitas negras". Como gran escritor logra comunicar sus ascos pero sin darse cuenta, sin verse en esos otros, apenas separado por su apariencia, y tan cerca en sus pretensiones europeístas, como en las de clase que describe con saña y burla repugnantes. Desorientado por hábitos que instalan las maneras de ver el afuera con agrado y el adentro como una nada, huyendo de lo que aprendió a rechazar, buscó refugio en las madres patrias y terminó abrazando revoluciones latinoamericanas. 

 Descendiente de esclavos, Jamaica estuvo más cerca de esa amnesia forzada, que obliga a olvidarnos y a imaginar un espacio que no conocemos.



 

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