sábado, 19 de diciembre de 2020

En una mesa de examen

 

 Baldomero fue médico rural en el sur pampeano, poeta y catedrático, que nació a fines del siglo XIX en el Barrio de SanTelmo, lugar de origen de una epidemia en la ciudad de Buenos Aires, todavía  recuperándose de los estragos de la fiebre amarilla e instalando un plan de salud pública que generó la primera red de agua corriente. Entre una familia de comerciantes españoles que lo habían llamado Baldomero Eugenio Otto (y creo que del Otto surgió el Friedt) y decidieron volver a Europa antes que terminara el siglo, y así, cuando tenía 6 años llegó a la Cantabria española a vivir su escuela primaria y secundaria. 

  Este poema de Baldomero acompañó varias de mis clases en tiempos del retorno a la democracia de los 80.

  En estos días, estuve compartiendo una mesa de examen sin bolillero, pero cargada de las viejas premisas que el poeta transforma en imágenes inolvidables por su belleza metafórica, en esa luz que cae sobre colores y sabores dulces y cálidos. Hoy siguen existiendo jóvenes viejs y adults que nacieron viejs, que sólo consumen el progreso industrial de los siglos, y no pueden ver ni sentir las corrientes cálidas de encuentros entre lo que se ignora y lo que comienza a ser.


  Un aplazado       

   Habla Friedt

De pronto, como un breve latigazo,
mi nombre, Friedt, estalló en el aula.
Yo me puse de pie, y un poco trémulo
avancé hacia la mesa, entre las bancas.
Era el examen último del curso
y al que tenía más miedo: la gramática.
Hice girar resuelto el bolillero
Las dieciséis bolillas del programa
resonaron en él lúgubremente
y un eco levantaron en mi alma.
Extraje dos: adverbio y sustantivo.

Me dieron a elegir una de ambas
y elegí la segunda. —¿Y qué es el nombre?
díjome uno y me asestó las gafas.
Sentí luego un sudor por todo el cuerpo,
se me puso la boca seca, amarga,
y comprendí, con un terror creciente
que yo del nombre no sabía nada.
Revolvía allá adentro, pero en vano,
me quedé en absoluto sin palabras.

Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos:
el camino de arena, cierta planta,
el hermano pequeño, mi perrito,
el té con leche, el dulce de naranja,
¡qué alegría jugar a aquellas horas!
Y sonreía mientras recordaba.
—¡Pero señor —rugió una voz terrible—,
el nombre sustantivo, una pavada!—
Tiré a la realidad: sobre la mesa
los dedos de un señor tamborileaban,
cabeceaba blandamente el otro,
el tercero bebía de una taza.

Hacía gran calor. Yo tengo una
cara redonda, simple, colorada,
los ojos grises y los labios gruesos,
el pelo rubio, la sonrisa clara.
Yo quería jugar, no dar examen
darlo otro día, sí, por la mañana...

Se me nubló la vista de repente,
los profesores se me borroneaban,
adquirió el bolillero proporciones
gigantescas, fantásticas,
oí como entre sueños: Señor mío,
puede sentarse... —Y me llené de lágrimas.

                                                       Baldomero Fernández Moreno


 Este año también conocí personas que sienten y piensan la vida poéticamente, alguns rimando y otrs encantándose nomás. Seres esenciales

 

 



miércoles, 16 de diciembre de 2020

En el supermercado

 

 Había llegado a la caja con un ananá y un repuesto de pilas.

 Sólo me faltaba retirar dinero para entregar al comisionista, y me quedaba poco tiempo. Éramos dos personas en la cola, un hombre que llevaba algunas cuantas cosas y que al recibir el ticket, decidió retirar dinero. La cajera era nueva, no mostraba todavía los rasgos del entrenamiento final. Por norma, quien necesita retirar dinero, lo dice antes que se cierre la operación de compra. Esto la confundió un poco, sólo había 1000 pesos en la caja de los 5000 que necesitaba el cliente y porque el hombre se quejó por venir de lejos y la cajera le dio explicaciones... se generó una sumatoria que, generalmente, alimenta enredos. La otra cajera escuchó en el momento que le estaban pagando 4000, y dijo que podía solucionar la situación.  

 Hice un infeliz comentario en voz alta, sobre que tenía alguna posibilidad que ingresaran los 2000 que necesitaba... Y apenas el hombre lo escuchó, requirió ser atendido como le correspondía porque él necesitaba más dinero y era su turno... Y se reseteó la situación cuando expliqué... que estaban agotados los cajeros automáticos, que era una situación general. 

  Intervino una supervisora,  preguntó qué sucedía  y el cliente, inmediatamente, dijo que no le estaban entregando el dinero que necesitaba y no se respetaban los turnos. Las cajeras quedaron balbuceando; drásticamente, la interventora decidió conformarlo y aparecer con 5000 pesos más, le preguntó cuánto necesitaba, y respondió "todo". Todavía con el dinero en la mano, se inicia un proceso de tachado- borrado de operaciones bajo la advertencia de que ese dinero venía del bolsillo del personal administrativo y debía ser recuperado rápidamente.

 (... Imaginé que ante esta revelación, el cliente podía volver a abrir sus fauces y querer más, preguntar cuántos bolsillos de los empleados de la empresa podían responder a su necesidad de cincomiles... imaginé a modo de ficción, o de algún cientista que obtenía datos para su tesis dramatizando al estilo teatro del oprimido de Augusto Boal... Todo esto para dispersar mi propia reacción y no empantanar más la cancha 💬)

 Había decidido quedarme absolutamente callada de voz y gesto, percibiendo un momento especial tanto por el efecto que podía desencadenar en la situación laboral de las cajeras, como por la escena de lectura que me permitía hacer. 

 Mientras me estaban despachando, la interventora inició una guardia entre la dos cajas (las únicas en funcionamiento de cuatro, a las cinco y media de la tarde) para que le fueran entregando los cinco mil que debía devolver al empleado prestador.

 En simultáneo, mientras yo había estado esperando, envié un mensaje al comisionista que lo resolvió al instante, transformándose en mi prestador...

Y colorín colorado, esta muestra ha terminado.

... o sería así, si yo no viviera estudiando y descubriendo lo reparador que es para mi carácter, llevar las teorías a la práctica como si fueran instrumentos que permiten captar mejor el medio, y reducirme a una falla más en los sistemas deshumanizantes... 

...pensando en la historia de esta cadena de meganegocios que se inicia con los protagonistas de las trágicas apropiaciones privadas del territorio que llamaron nacional, con la toma de esas tierras habitadas a las que los prestadores-inversores decidieron condenar con la pluma y la palabra "desierto"...


 

viernes, 4 de diciembre de 2020

 


Un no lugar es por donde ando serpenteado.

Cada presente ya fue, no quiere seguir siendo. Resistencia no es, quizás sea lo contrario. De resistir sé demasiado como para confundirme. 

Vaya a saber qué es lo que viene siendo...

Me harta un cansancio de ver y ver la peli de lo que estamos haciendo como si quisiera adaptarme, y sé que no. Pero me entretengo, atisbando que algo surja de la rotativa como un defecto, una falla en la monotonía y una señal para la creación, para la conmoción. A veces creo verla, y tengo que seguir creyendo para mantener un estado de encuentro con la vida auténtica. Suelto las rutinas de lo que debo y me quedo con las plantas y los bichos, y el viento y las nubosidades, y el sol espléndido, o el frío después de un intenso sopor mesopotámico, o las tormentas que frenaron una sequía y van y vienen como abriéndose paso. 

 Reinicié la quinta del abuelo, suspendida en un eterno interrogante de proyectos inválidos que nunca pude compartir más que como fiel compañera. Es un tiempo para esto, sostenido por la onda verde, y dar una mano a necesidades de los que quedaron en las banquinas, aunque como en la fábula del zorro y el quirquincho todo lo haga con la desconfianza necesaria para no abandonarlo: vivo en un feudo empresarial gloabalizado. Mi naturaleza es quirquincha, y he aprendido de las zorrerías que despierta mi quirquinchez. Valoro al zorro, sobre todo por sus desmañadas maneras de componerse y descomponerse, de eso algo aprendí (previa evaporación de la humareda de orgullo que signó mi educación) 

  Ya estoy cansada de "jugar a las casitas" con las modas. Resulta que ahora se usa valorar las flores silvestres y las gramíneas, y está siendo la oportunidad de compartir lo que siempre me han combatido: esa forma detenerme en la belleza de lo simple, de encontrar olores y expresiones mínimas de lo espléndido, lo excepcional. Ver lo extraordinario en lo ordinario me hace sentir libre. Lo aprendí con mi padre, se detenía ante lo minúsculo y lo saludaba, no pasaba de largo. Por eso, no me deslumbran las grandes catedrales ni exhibiciones lujosas. Veo vulgaridad hasta en lo más estilizado. No logramos superar la increíble creación original del mundo natural. 

Sí me divierte la hechura humana no pretenciosa, la que sale cantando y se expresa con intensidad, desprolijamente. Me apasiona esa vida descalza y adornada de colores y expresiones alegres, que puede reírse de sí misma y rechaza la burla y la impostura. 

Estas son cosas serias de la vida, todo lo demás es humo y espanto, pompa y circunstancia,  "...es verdad/ pues reprimamos esa fiera confusión,/ esa furia, esa ambición,/ por si alguna vez soñamos/ Y así haremos,/ pues estamos en mundo tan singular,/ que el vivir sólo es soñar/ y la experiencia me enseña/ que el hombre que vive sueña lo que es/ hasta despertar..."

 Me hice cargo de conservar y transmitir esta herencia; lo he disfrutado siempre en la intimidad, ahora juego a hacerlo en lo público. Pero ahí no pueden suceder cosas tan hermosas como cuando en un viaje a visitar a los hermanos con mi hijo niño, gastamos el dinero que llevaba para comprar un celular en un telescopio que se nos cruzó maravillosamente, y volvimos felices. Todavía hoy, cuando nos reunimos, el telescopio nos acompaña. Yo no tenía celular y me quedé con uno viejo de otra persona. 




lunes, 28 de septiembre de 2020

Cambios

 

"La luz ubicua recién descubierta es serena y silenciosa, ruidosas son las sombras y la 

oscuridad. La luz apoya su mano en mi espalda. No me doy vuelta porque desde hace 

mucho, mucho tiempo, reconozco su tacto. Es lo que primero vimos y nunca nombramos"

       Así dice John Berger  en  La recuperación de la mirada. Percepción de un ojo sano.


 Ando buscando nuevamente sus libros, quiero tenerlos para reconectarme con ese estilo 

de escribir como conversando con lo que siente o piensa, relata, reflexiona y asombra, 

trastorna y descubre mundos con otras posibilidades conviviendo bajo el barniz 

de simplificaciones o sobrevaloradas interpretaciones.

Descongela la interacción del tiempo y los espacios, y sus paisajes están vivos. 

Demuestra una contemplación que no toma distancia, que nos acerca a la vida 

en movimiento, a sus historias y misterios, a sus silencios ruidosos.


 Esto me devuelve a la lluvia torrencial del viernes a la noche, vientos y aguas enredándose

y desenredándose durante horas, festejando la respuesta primaveral a sedientas esperas,

tras algunas lluvias mezquinas de chubascos que eran chascos. 

Esta lluvia estuvo siendo un estreno primaveral durante todo el día, viento y agua entre  

truenos y relámpagos, rebalsaban cañerías, tiraban plantas, hojas, y dibujaban remolinos en 

almácigos y matas.

Cuando despierto y levanto las cortinas, la salida al patio era una pileta. Arremangándome 

la ropa y descalza, entré al agua helada y seguí disfrutando de caminar así a lo largo del

patio que había generado este invierno una mullida cobertura verde, sin rastrillo ni cortes

que impidieran desplegar hojas nunca vistas con ese volumen y crecimiento.

Anduve casi toda la mañana recuperando lo que pude, aspirando olores acres y musgosos, 

retirando fácilmente las yerbas invasoras, redistribuyendo fuerzas y respiros.

El rosal que había crecido amarrado a la palmera, no sobrevivió  por sí solo a las sacudidas

furiosas del frondoso ramaje que había generado en lo alto. Toda la planta quedó 

extendida a lo largo del sendero, pero algunos gajos menos pretenciosos volverán a crecer.


Siempre me gustaron las tormentas de este tipo cuando no alcanzan tanta violencia que 

impida disfrutarlas. Uno de los escenarios que revela el poder y la belleza de lo creado 

sin nuestra intervención. La renovación del aire, y la vuelta en calma, reinician los ritmos 

regulares, pulsos, respiraciones, pasos, voces y cantos, los bullicios, graznidos, aleteos, 

chillidos, murmullos, lo esperable.

Energías transformadas  




                                                                                                  


sábado, 11 de julio de 2020

Cantar con Sentido, una biografía de Violeta Parra. Cortometraje


Hoy temprano, un día luminoso y muy frío me dejó de pie junto a la pava que calentaba para los amargos que me despiertan, despejan la modorra. Pero este frío que amodorra amorosamente cuando llegan inviernos como el que estamos conviviendo en cuarentena, hoy me activó. 

Inviernos crudos, diría mi abuelo mientras se calzaba las botas de goma para salir temprano a la quinta, y yo desayunaba en la cocina al calor de las hornallas de fundición un mate cocido con pan, galleta casi siempre, o algunos buñuelos o tortas fritas del día anterior, que la abuela reactivaba en el hornito de "la económica". Volvía el abuelo con unos manojos verdes entre sus manos callosas de estibador, y salíamos a buscar la leche a las chacras. Íbamos a pie, cruzando las vías pasábamos por el enrejado de madera de la Estación Todd, y de ahí a unos 4 kms entrábamos en el tambo de los Ormaechea, dejábamos la botella vacía, y nos volvíamos con otra todavía caliente, recién ordeñada.
 Cruzando la ruta (durante muchos años "el macadám" que recordaba al constructor Mac Adam) entrábamos a comprar el diario en un lugar que hoy sería un quiosco, donde se bajaban junto con los diarios y revistas, las encomiendas que llegaban al pueblo. Y por la misma vereda, la galleta para uno y dos días más, en "Lo del flaco". Así volvíamos, y yo me quedaba a dibujar y pintar en la mesa de la cocina, sintiendo el continuo trajinar de la abuela  mientras progresaba su riquísima comida; y junto a la ventana que daba al terreno donde El Negro, el caballo del abuelo, me miraba pintar hasta que algo lo sobresaltaba y dejaba ausente, con las orejas tiesas.

  Pero hoy no me levanté con esos recuerdos, me llegan mientras estoy escribiendo. Hoy apagué la radio que sólo rumiaba desesperanzas, y me quedé escuchando un festín de gorjeos y cantos que parecían primaverales, entrando por las claraboyas y ventanas. Como si eso fuera poco y no hubiera durado tanto como para alentarme la energía e hinchar las velas, encuentro azarosamente, una producción audiovisual maravillosa... 

 El arte que hace ver lo hermoso entre la pobreza y el dolor, y que descubre la infinita belleza escondida en la sencillez de formas originales, auténticas, cotidianas, es El Arte para mí.
 Durante años y por obra de bien intencionadas herencias en mi educación, he tolerado, aprendido y sentido, sólo por importante, lo conservado por museos, reconocimientos y sacralizaciones culturales. Pero hubo otros aprendizajes a los que se da menos importancia, y Aquellos son hoy para mí restos fúnebres de la vanidad mundana con que los poderosos sellan, lucran y lacran con insaciables ansias de dominación. 

 ...La alegría que me transmitió esa biografía de Violeta Parra 
audiovisualmente plástica
artística desde todos los ángulos
sólo lo logra el amor que atraviesa todas las dimensiones
y te sorprende con lo inesperado y lo vulnerable
lo sutil e inabarcable 
lo incomprensible pero inmensamente disfrutable
de nuestra paradójica composición humana

 Y tenía que ser con la increíble Violeta




miércoles, 27 de mayo de 2020

Y sucede en cuarentena

cuando mucha gente no tiene qué comer...

Hoy a la mañana estuve leyendo noticias de la semana, lo hago dos o tres veces para no quedar guionada. Un hecho del domingo pasado en Cañuelas, dejó registrado un contrataque feroz en nuestros cotidianos espacios de convivencia. Tres jóvenes que atravesaban un campo para llegar a otro y cazar liebres (no llevaban armas), fueron embestidos por una enorme camioneta rural. Uno de ellos murió en el acto arrollado por las ruedas traseras y delanteras de la mole, tenía 16 años. En el acto también, el conductor bajó, dijo que se lo llevaran, volvió a subir al vehículo y regresó a su casa. La familia de la víctima llevó al pueblo su cuerpo sin vida.  
Relacioné con una declaración del vecino de mi ciudad al que le habían robado unos pájaros del jaulón donde los tiene apresados: algo así como acá nos conocemos todos, se va a saber quienes fueron... y uno a veces anda distraído por las ruta y se los cruza, vio? 
Lo decía frente a un micrófono, y los periodistas siguieron lamentando la mala suerte del pobre M al que le robaron dos aves "de colección"...  Hace unos días atraparon "a los pajarones", así figura en las noticias del pueblo.
No sé si lo hicieron para cuidarlos de las distracciones de M o para cumplir con su deber.

De esos propietarios tampoco sé si el paisaje que se están pintando para vivir ya se los devoró y no tienen conciencia del monstruo que están alimentando dentro suyo.

Los tiempos de la cólera, de la peste, muestran una brutalidad imparable, ciega, del Polifemo que herido en el único ojo que la borrachera de progreso le dejó, ha perdido la noción de su verdadera identidad: ser hijo de Nadie 








lunes, 25 de mayo de 2020

el espejismo de intentar ser uno mismo



Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales,
tanto vendes, tanto vales,
¡viva la revolución!
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…

 Hoy, un perfil solicitado para un trabajo y una amiga intentando que la ayude a definir su rumbo, dejaron huellas. Se caen los muros, suceden cosas impensadas en este paréntesis que se alarga y nos sigue poniendo a prueba de una manera que no podemos prever. Quién puede discutir hoy lo que es el capital cultural, lo que te permite sostener y dialogar con aquello propio que se rebela, o se te revela, y hacer algo que le dé sentido. Pero un sentido que lleve a defender lo común... hoy más propio que nunca, ya no suena romántico y volado, está despertándonos a gritos, "quiénes son Ellos? dónde está esa Otra orilla que nunca imaginaste tener tan cerca? "

 Cada vez que se inicia una discusión, dura poco. Todo lo sabido, lo dicurseado, nos está molestando. Escuchar ideas plenas, claras y concientes de la realidad alterada con la que estamos conviviendo, es extraño, revitalizante 












...no rozaron ni un instante / la belleza...


Míralos, como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre,
locos por que nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza...

 Después de una ceremonia de la Pacha en agosto del año pasado, de una manera inenarrable, que sólo puede relacionarse con la presencia de un padre que venía a agradecerle lo que había logrado con su hijo y me tomó la mano en la ronda del ceremonial, todo empezó a cambiar aceleradamente en mis rutinas. Dejé de hacer e inicié, cambios impensados. Sólo me daba cuenta a través de lo que sucedía con la ropa, me ponía encima lo que fuera, podía ser siempre lo mismo o lo que se me cruzara (vestirme es para mí el placer de elegir en lo poco o más o menos, aquello que me hace bien por su color o su textura desde que comienza el día) También en las comidas, podía estar sin comer si me concentraba en lo que me gustaba, sin rutinas, y recuperaba el apetito cuando pasaba la concentración. Esto  último sólo me había ocurrido en momentos graves de la vida. Dejé que todo lo raro sucediera sin asustarme, y meses después, entendí lo  que significa cambiar la piel de las cosas...
 Hay belleza en dejarse llevar por hilos invisibles que atraviesan ambiciones y poses, orgullos, miedos, ridículos, entregar y renunciar a logros para alejarse de lo prometedor, de lo mentido, para disfrutar de lo nuevo. 






La belleza


 A principios de abril, anduve buscando una canción que lograra sintetizar mi relación rara con la historia y la poesía. Y encontré La Belleza de Luis Eduardo Aute. 
 Supe después que, en alguno de esos días, el poeta de la música y los pinceles había remontado su vuelo final.

Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el paso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón
y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo mas alto
pondrá a salvo su cabeza
Aunque se hunda en el asfalto
la belleza...

   En mí, sólo la poesía supera el terrible poder de la Historia voraz y consagrada. Es el banquete de los que escriben y suscriben una realidad del pasado, cuyo guión queda articulado por las guerras. Veraz por voraz, y consagrada por su eterna complicidad con cuanta sacralidad anduvo y anda sacramentando las sociedades humanas: ciencia que exige tanta sumisión como las creencias. 
   Pero están los poetas con el rayo de luz en sus palabras reveladoras, rebeldes, irreverentes. Los poetas que cantan los fracasos y los reveses de los triunfos, las historias de fulanos y menganos, los sueños y los insomnios, la belleza de expresiones y procesos sociales desconsiderados por la Historia dominante. Los que historian historiaS, buscadores de poliedros irregulares en versiones que se asoman desde diferentes ángulos, y desconciertan. Esa incompleta y contradictoria mirada sobre las realidades del pasado es la que me gusta enseñar. La belleza  de lo incierto, de lo incomprensible y misterioso, lo incompleto visible o sospechado. Una panorámica 360º que nos obliga a girar y apagar el parabrisas de la racionalidad organizada.
 Los momentos que cambiaron de traje pero siguen estando, durando. Escucharlos en las voces de los que producen el vino en sus fincas, y en los que sólo entregan su cosecha al vecino que lo acopia sin que el hábito quede registrado en proyectos regionales que documentarán lo resultado y visible. Gauchadas, arreglos, convenios del nos conviene o aprovechamientos de zorros y quirquinchos... cuántas historias que no cuentan en el devenir historiado, y sin embargo continúan perpetuando "desordenadas" formas de construir y deconstruir casi silenciosamente para permanecer vivos, identificados, y seguir contándola, una expresión popular que significa haberse salvado de la muerte.





jueves, 7 de mayo de 2020

Incertidumbre



Algo va quedando
dando vueltas 
como una polilla 
que se prepara para el invierno
o una avispa que busca el agua
en días  de sequía
o mariposa que aletea
y se posa sin apuro

Algo de lo conversado
de lo leído 
lo encontrado
lo proyectado
....
en estos raros días
gira y gira 
sobre sí mismo

El cielo de esta noche
parece que nos mira

los ruidos de la calles 
están aumentando

Los himnos 
pocos
hoy se mezclaron 
con un cumpleañosfeliz

Pocos también los aplausos
en mi pueblo
sin sus rugidos de motores
ni sus ídolos normales

Es una noche de otoño
y algo está silenciado
este no es el silencio 
de una noche de otoño
que conozca













lunes, 27 de abril de 2020

Barro tal vez


 Es un momento especial, iba a escribir ideal y me dio un poco de risa; no puede ser pensado ni proyectado más que a partir de necesidades tan presentes como variables. Un tiempo impensado es un tiempo reconocido como tal en nuestra humana vida? Un tiempo bastardo...? En un mundo bastardeado? Bastardeado por una prepotencia que sólo reconoce formas ligadas a su descendencia, que crea hasta orígenes y dictamina desapariciones y muertes culturales?
Un cambio que está siendo es un tiempo, aunque sea desconocido no puede ser negado, o sí, según las tradiciones que sigamos... 
Mientras, se mueven como coletazos las fieras resoluciones del imperio occidental, y las casi invisibles, para nuestra mirada conquistada por esta historia, estrategias orientales. Parece que estuviéramos ante otro mapamundi escolar, con siluetas de grandes imperios que se cortan y recortan un perfil oriental y otro occidental. No nos da para mucho más, así hemos estudiado casi todo lo que sabemos, o  sobre todo, creemos saber. Saberes que son creencias, sobretodos.

 Pero quería escribir sobre  nosotros, los del orden diario, los ordenados, los ordinarios.
Vengo entendiendo y cada vez más, a medida que la cuarentena del corona virus se fue alargando, y el horizonte de los días va transformándose en meses, que esta prueba es sobre todo con uno mismo, que no se puede escapar a esta ... oportunidad. Parece o es, un alarde de optimismo, ingenuidad... Pero esto sucede a pesar de las valoraciones con que lo estemos amasando. Uno ha quedado, acompañado o no, con un uno mismo obligado, no elegido; y eso es lo más bravo, no haber elegido la circunstancia, no tener la llave de paso y ser llevado por una correntada. 
Algunos más encerrados y otros menos, en algún momento se nos acaban los entretenimientos, no hay entre tiempo, no se sabe si la necesidad de encontrarse con otrs es nostálgica o verdadera. Si es una necesidad que fue o sigue siendo y a falta de otra cosa, es lo que hay. Hasta que se nos acaben las reservas, y nos demos cuenta qué es ese "puro presente", "aquí y ahora", con el que hemos estado coqueteando.
 Lo extraordinario está adentro y sale desesperada o lánguidamente, buscando pista, está y se hace ver.
Sólo nos salva la creatividad, la invención, ya sea en situación de calle, habiendo perdido el sustento o en situación de tenerlo "todo" y encontrarse con la nada. Por existencial o por el brutal maltrato de concentración de la riqueza, hay algo que de muy diferentes formas, algunas tan crueles que prefiero no mentarlas, justas o injustas, es para tods.
 Es nuestra condición humana de vulnerabilidad que no responde esta vez a lo programado por lo que conocemos, o podemos intentar leer entre líneas. Podría estar organizado por entidades que no pueden comprenderse, o ser el mensaje en la botella que nos llega del futuro... 
Todo puede pensarse o imponerse... pero ya no nos entretiene. 
   




lunes, 13 de abril de 2020

Sin Saber


 Como a casi tods, sin imaginarme algo como lo que nos está sucediendo.
 Lo que venía haciendo me ayuda a vivir este (........    No se cómo llamarlo.

Echó por tierra nuestros ordenamientos y planes, y sólo pienso en lo que más me hubiera gustado hacer. Pero también se suspendieron acciones maléficas, destructivas, sin que con esto se pueda interrumpir el sufrimiento de ls más aplastads, sólo cambiarlo de forma con la esperanza de que sean menos malas.

 Haberme procurado de sol, aire, tierra, agua, entre los coletazos de los últimos meses del año anterior y luego en vacaciones, recuperarme directamente sin usar zapatos ni zapatillas más que para pisar el cemento del afuera, nadar a cielo abierto hasta que el frío de abril dijera conmigo no te metas ... y 15 días antes nos detiene un virus. 
Interrupción de los sueños que uno construye y reconstruye día a día

Es verdad
pues reprimamos esta fiera confusión, 
esta furia, esta ambición, 
por si alguna vez soñamos
 Y así haremos
pues estamos en mundo tan singular
que el vivir sólo es soñar.
Y la experiencia me enseña 
que el hombre que vive
sueña lo que es
hasta despertar....

      En La vida es sueño, Calderón sigue diciendo... (es uno de los pocos poemas que memoricé) Segismundo monologa los destinos de toda la humanidad, en un momento de su historia en que no entiende lo que está viviendo... 
Como nos sucede muchas veces, una va soñando y se encuentra con que el sueño está realizándose o esfumándose en la vereda de todos los días...
Y una no entiende, hasta que un día sí, por mortal o por conciente, se siente la vida-la verdadera vida que no nos pertenece por humans, sino por compartida con Todo los que existe antes y a pesar de nosotrs