lunes, 21 de marzo de 2016

aleph



Mientras fueron cayendo las impresiones como mariposas secas pegadas al parabrisas de una nave, siguió conmigo tu nueva calidez. Dejé que se quedara, sin miedos esta vez, la cuidé de intromisiones razonables y al pensar, le di tarea. 
Y con esa brasita escondida en el pecho, pude descongelar duros conflictos que requerían mi intervención. Fueron derritiéndose y mezclándose con los festejos entrañables que también ocuparon la semana, se cocieron a fuego lento las acideces y asperezas individuales entre hermanos. Pude dejar en segundo plano y como trámites razonables, los tratos obligados e imprescindibles con los sin gracia.
He disfrutado plenamente de estos momentos. No sé si he dormido en estos días o si estuve descansando desvelada. Pero algo ágil que no quiero preguntarme- interrumpir, estuvo acompañándome, y quiero el calor de esa brasita hasta que se vaya muriendo de frío.





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