
El paisaje ha quedado sin habla
congelado y mudo de frío
La helada reina sobre la mañana
de vidrios empañados y ruidos lejanos.
Luz amarillenta sobre el papel
y entre el latido metálico del reloj
algunas bullas de gorriones
Van subiendo volúmenes de rumores lejanos
mientras la helada se retira de la escena
castigando con el último gesto despótico
de su manto escarchado
Un rastro de miel sobre la rodaja de pan negro tostado
los pies descalzos sobre las baldosas frías
la alfombra de lanas
y el salto al regazo amodorrado por el calor interior
delicioso de intimidad
Momentos
anteriores
a calzar
los rústicos arneses conqueatravesar
campos señalizados
ecualizados
y alambrados
por el progreso
del sobrevivir

No hay comentarios:
Publicar un comentario