domingo, 27 de enero de 2019

Sólo se trata de vivir


 Días atrás salí a encontrarme con amistades que no veía hace tiempo. Viajé a la gran ciudad y nos visitamos.  Una hora de colectivo me fue mostrando los barrios famosos que desconocía, hasta llegar a la casa barco de M, hermosísima, en cuadras parecidas a la mía y sin embargo, tan próximas a la urbe que prolifera vertical y brutalmente. 
 Han cambiado sus vidas, M lucha más que nunca por otras mujeres a las que ayuda a vivir mejor, se apartó de las comodidades y conversa con otro entusiasmo, más propio. Y podría seguir diciendo de cada otro las noticias que me traen de mí misma, lo que veo en ellos se relaciona con las decisiones que tomé o estoy decidida a tomar.
 También hubo show, las empanadas más ricas del mundo, y La murga que se ha llamado Ilegal para seguir expresando las voces de los cambios. Crucé calles, avenidas, y caminé hasta 60 cuadras de un tirón para restaurar mis sentidos en espacios que requieren alerta permanente.

  La cooperativa, sus proyectos y los míos, las posibilidades conjuntas, los tiempos y los viajes posibles. Las risas, los mates, los intercambios. Gente linda.

 De vuelta, en la semana nos encontramos con Caro y su capacidad de amar y ser amada. La vitalidad y la alegría de vivir que la saca entre las cenizas, la fuerza del amor con que se sostienen dos en el borde de un abismo. Siempre compartimos esa energía de vivir cuando trabajamos juntas y nos hicimos amigas. Lo que hacíamos salía fácilmente, íbamos creando en el andar y nos divertíamos mucho con las formas de solucionar problemas entre adultos y jóvenes que fuimos encontrando. Todos nos divertimos y pudimos sentirnos autores, indiscriminadamente, alumnos y profes. Esa fuerza de lo que fue sembrando, está junto a ella en este momento también.

 Siento que he aprendido tanto en estos tiempos que camino el ritmo de mi respiración, que cambiaron los problemas, y que ya no están los que parecían, que algo buscado ya está encontrado, que lo perdido-recuperado. Mientras en los días y las noches de este mundo donde "todos los seres vivos compartimos un mismo código genético", estoy comenzando a entender otros lenguajes con los que convivía sin darme cuenta.





  

viernes, 11 de enero de 2019

La rosa blanca



¿Estás ahí, estás conmigo?

Es el llanto del recién nacido ¿Estamos?

 ¿Has sentido la pregunta permaneciendo bajo formas asustadas y a veces

temerarias, formas torpes, sin pulir, auténticas, que siguen buscando tu 

respuesta?

 ¿Has sentido la confianza depositada en los intentos de la búsqueda, 

la confianza que has despertado?

 ¿Estamos?

Nada ni nadie puede apartarme de cultivar la rosa blanca, 

la ingenua-auténtica perseverancia de amar sintiendo la belleza que vive 

debajo de las formas.

 Es grito vital, ¿estás conmigo?

Pueden pasar diez años en ese espacio

que es un tiempo sin mal ni bien ni error. 

El tiempo de la respuesta, 

inconmensurable como las notas de los pájaros llamándose

al inicio de todos los días.






domingo, 6 de enero de 2019

Debes amar


En un pequeño librito de pocas hojas, uno de mis hijos aprendió a recitar este poema; él también era muy pequeño y lo andaba celosamente, le gustaba mirarlo y "leerlo" hasta que lo memorizó. Tanto creo, que liberó su vida de resentimientos; sabe dar vuelta las páginas sin demorarse en los resultados

De José Martí

Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.


Y me quedo con otro de sus poema que hoy me lleva de la mano hacia el afuera, escuchando una y otra vez la lluvia, habiendo descansado y recuperado fuerzas

Lo canta Silvio Rodríguez, la letra es de José Martí 

Debes amar
la arcilla que va en tus manos;
debes amar
su arena hasta la locura
y si no,
no la emprendas que será en vano;
sólo el amor
alumbra lo que perdura…
sólo el amor
convierte en milagro el barro…
Debes amar
el tiempo de los intentos;
debes amar
la hora que nunca brilla;
y si no,
no pretendas tocar lo cierto
sólo el amor
engendra la maravilla
sólo el amor
consigue encender lo muerto…