Ella escucha las pisadas en la noche, y vive cantando para amortiguar tantos ruidos intestinos. Él necesita bajar de la azotea desde donde vigila mientras lee las estrellas, para descansar entre sus brazos.
Ella tendrá que hacer la guardia por algún tiempo, dejarle sentir que su propio él (de ella) está vivo, darle la seguridad de dejar el fuego en sus manos, para descansar sabiendo que el fuego sigue viviendo.
Mis amigos guías están en crisis. La pareja imbatible está en crisis, y me dicen que no la conocían, que nunca le habían dado lugar. No saben qué hacer y creen que la primera es la última.
Los relámpagos de las crisis traen claridades fulminantes... y hace falta el abrazo para responder al trueno. Las palabras no saben derretir los personajes y dejarse "ver" por el otro, confiarse... derrumbarse, y los están apabullando. Fingen, llenan de orgullos disimulados las faltas, ensayan las miles de argucias que poseen ...
Desnudar el alma sigue siendo el acto de amor más difícil ...

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