vivida en el trazo de unos pasos, en la huella del tono o quiebre emocionado de la voz, o la errada palabra que tacha lo pensado con la irrupción de lo sentido.
Jeroglíficos lenguajes en las yemas que recorren los relieves, las tramas, las trampas y las rampas, puntuando, imprimiendo-imprimiéndose, impregnando huellas imborrables.
Hilados de risas y suspiros, silencios y estridencias, temblando bajo luces de faros, lámparas, soles y nubes; y conversaciones rimadas con gestos, sostenidas por hilos invisibles que atraen, retraen, suspenden o distraen.
Un rasguido incipiente, un rasguño involuntario, un desvío en las paralelas rutinarias de vidas que se cruzan, y no quieren, y no pueden
volver al renglón
El borrón despiadado de un impulso,
la salvedad impulsiva de una respuesta encontrada
los puntos suspensivos de la duda,
un gesto interrogante de interpelación
desesperado
y la vuelta de página en cada esquina,
en cada número consecutivo
del minutero
de los latidos
¡Qué lindo escribe usted! Saludos.
ResponderEliminarGracias, Jorge. Esta semana estuve leyendo sus poesías, las en verso y la que aparece en sus escritos breves y en las fotos. Seguiré haciéndolo, algo muy afectuoso hay en su melancolía y su generosa sencillez, algo muy sabio
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