Compartir el movimiento, la expresión sobrehumana; la que nos comprende, por lo que no podremos comprenderla- apenas responder a su necesidad, escucharla, seguirla.
En esos espacios corporales surgen de todo y de todos. Inacabados, soberbios, postrados, exuberantes y exuberados, hechos o transformados en personas exultantes que de golpe se insultan a sí mismos, idos y venidos de estas vidas que vivimos con mucho acopio acumulativo y menos distributivo.
Compartimos esta naturaleza humana caprichosa y desconcertante. La expresamos. Mi creatividad crece y se recupera con otros, es su alimento indispensable.
Por momentos me encuentro con vacíos de adoración, ahí van las personas a construir el adulatorio, que demora y contradice las mejores intenciones.
Vi a un personaje famoso presentar su obra escrita y moverse no como biodanzante que es, sino como el escritor que también es. Algo de ese escenario en el que estuvo bastante tiempo pero con ninguna relación danzante entre nosotros, me sonó conocido por descartado. En cada campo de relación hay formas que son propias y hacen a la comunicación y la incomunicación. Y en la danza se danzan las ideas, las intenciones, las promociones; si no se danzan, una irrupción rompe el en-canto, el compartir el lenguaje del canto.
Y fuera de la danza, en el caminar de la vida en las veredas, ¿qué sucedió el día que llevada por un impulso irresistible, me levanté de la silla donde descansaba en un día agobiante de diciembre, y salí a la calle siguiendo una ruta que yo no decidía y sí, algo tan extraño como único? ¿qué comunicación cabía al encontrarme con la persona que deseaba ver y su encantadora forma de saludarme? ... de astronauta recibido por otro mundo, sensación de partícula llevada por fuerzas incomprensibles que contrajo y puso mis músculos en estado de alerta total. Todavía hoy, después de largo tiempo ensayando formas de aterrizaje, recuperado lo que parece un equilibrio, resulta difícil rendirme a esos misterios de la vida. ¿Se puede empatizar sin compartir? Danzamos? Cantamos? Es tan difícil como inútil imaginar al otro; creer en la correspondencia previsible y olvidar el campo minado de nuestras emociones....cuando en su energía encalla la razón.
Por ese camino desconcertado fui llegando para Reyes, hace un año, a la existencia de la biodanza. Fue encontrarme con aquello que mejor comunicaba mi intimidad, la expresión del cuerpo llevado por la música sin partituras ni coreo, como el agua o el viento; hacerla un lenguaje y danzar con otrs, dibujar senderos terrestres.
Por ese camino desconcertado fui llegando para Reyes, hace un año, a la existencia de la biodanza. Fue encontrarme con aquello que mejor comunicaba mi intimidad, la expresión del cuerpo llevado por la música sin partituras ni coreo, como el agua o el viento; hacerla un lenguaje y danzar con otrs, dibujar senderos terrestres.
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