Cuánto me has dado y quitado, personaje.
Qué frágiles somos. Cuánta rigidez para cubrir esa fragilidad.
Qué impotentes las palabras.
Qué reveladoras cuando muestran su impotencia.
Todo lo natural ha sido creado para ser simple y terrible, y los humanos inventamos formas de enredar y banalizar, desde las más torpes a las más sofisticadas.
Necesitamos dominar, no sabemos-poco conocemos, sobre el compartir.
Jugamos al que sí, pero vivimos el que no.
Lejos de ser un escrito desolado, es una síntesis saludable.
Necesaria para liberar peso y seguir navegando la vida.
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