No me traje nada, dejé todo lo que llevaba, lo desparramé, cada cual se llevó lo que gustaba y lo hizo suyo. Me contagié de todos los gestos y escenas que me endulzan, escupí los carozos amargos. Tengo menos de lo que llevaba y más lugar para compartir, algo de lo acumulado se hizo migas y siento un enorme alivio.
Habiendo recibido más que otras veces, hay mucho que se quedó con otros. Siento la alegría de la vida en serio. La liviana sensación de contener menos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario