domingo, 22 de diciembre de 2013

Fragilidades de la explicación




Explicaciones que orientan





El artista Kim Jung Gi (Corea del Sur, 1975) hace de sus dibujos un elaborado caos para el que no requiere bocetar, todo lo que dibuja surge de su mente en el mismo momento en que el bolígrafo hace contacto con el papel. Estudió una especialización en Arte y Diseño, posteriormente estuvo tres años en la universidad Dong- Eui de Busan y más tarde estuvo en las Fuerzas Especiales del Ejército. - See more at: http://culturacolectiva.com/kim-jung-gi-dibujos-de-un-caos-perfecto/#sthash.gUrXes8l.dpuf







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Explicaciones que se imponen y generan "otra obra"

Jackson Pollock, el accidente controlado


“No hay primer plano, no hay fondo, no hay un árbol, no hay un perro, no hay una sola cosa reconocible en esta pintura. Y aún así, existe el sentido de un espacio muy complejo que está balanceado entre los extremos”. - See more at: http://culturacolectiva.com/jackson-pollock-el-accidente-controlado/#sthash.PeV75b1v.dpuf

En lugar de usar el caballete convencional, Pollock fijó el lienzo en el suelo o la pared para verter o chorrear la pintura desde la lata; en vez de usar brochas, manipuló la pintura con palos, paletas o cuchillos, algunas veces obteniendo una pasta densa por la mezcla de materiales como la arena, esmaltes, polvo de aluminio, cristal molido o algunas otras extrañas sustancias en materiales pictóricos.

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Conceptualiza el all over style en la pintura, el cual evita puntos de énfasis en partes identificables dentro del lienzo, así abandonó la idea tradicional de componer en término de la relación entre las partes. No hay fondo, planos secuenciales, perspectivas ni focos de interés, todo es tratado por igual, de manera homogénea y contundente.

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No se puede con el arte...


    ¿Cuántos se habrán atrevido con este Nocturno de Malharro?





Donde los niños duermen

“Donde los niños duermen”,

 los problemas del mundo

 desde la puerta de una habitación


El lugar más íntimo de una persona es su propia habitación. Allí suceden los momentos personales de cada uno, sus historias y sus aspiraciones; es el lugar de descanso, de estudio, para los secretos, la soledad y el amor. Pero es, también, un espejo de las condiciones de vida que atañen a cada uno. Las cuatro paredes descubren la opulencia o austeridad que identifican la vida de alguien, y el entorno personal es entonces una muestra visible de las circunstancias de una región o la propia nación. La habitación se vuelve universal y la mirada de todos descansa allí.
¿Dónde duermen los niños? Debería ser una sentencia sin lugar para la duda, pero para el fotógrafo James Mollison la pregunta se transformó en certeza cuando con su cámara registró el espacio físico más personal de algunos niños alrededor del mundo, y descubrió que su habitación no es más que su intimidad condicionada, y en ciertos casos, violentada por las circunstancias de su entorno.

jamesmollisonAnónimo, 9 años, Costa de Marfil
Como una manera de abordar las historias de cada lugar desde la puerta de una habitación, James Mollison realizó Donde los niños duermen, una serie fotográfica que propone una reflexión sobre las diferencias del mundo que se hacen visibles desde el espacio que cada persona ocupa. Mollison evidencia la intimidad ajena de niños, aparentemente, iguales, pero que en definitiva distan unos de otros por las circunstancias que determinan su estilo de vida y que se dejan ver en su lugar de descanso. De este modo, las imágenes producen una experiencia ambivalente que lleva hacia los extremos que configuran el mundo: el desarrollo y los beneficios de vivir en Norteamérica o en algún país del primer mundo frente a las “consecuencias” de vivir en las naciones más pobres del globo. Todo se reduce a una vida a puerta cerrada.

jamesmollisonwherechildrensleepJaime, 9 años, Nueva York, EE.UU.
Más de 200 fotografías en una composición entre retrato y la imagen de la habitación integran: Donde los niños duermen, de James Mollison, las que quedaron agrupadas en un libro homónimo que da cuenta de las situaciones y problemáticas que enfrentan los niños de todo el mundo desde el espacio donde se protegen de las mismas.

jamesmollisonwherechildrensleep2Indira, 7 años, Kathmandu, Nepal

jamesmollisonwherechildrensleep3
Alex, 9 años, Rio de Janeiro, Brasil

jamesmollisonwherechildrensleep4
Dong, 9 años, Yunnan, China

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Ahkohxet, 8 años, Amazonia, Brasil

jamesmollisonwherechildrensleep6
Alyssa, 8 años, Harlan County, USA
Para llevar a cabo la serie, Mollison, señala, se descubrió en el pensamiento de cuán importante fue su habitación durante su niñez como el lugar que reflejaba lo que tenía y, de cierto modo, quién era. Por esta razón decidió indagar en los problemas del mundo desde este espacio de intimidad.

jamesmollisonwherechildrensleep7Li, 10 años, Beijing, China

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Joey, 11 años, Kentucky, USA

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Kaya, 4 años, Tokyo

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Ryuta 10 años, Tokyo

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Nantio, 15 años, Lisamis, Kenya

jamesmollisonwherechildrensleep14
Kana, 16 años, Tokyo
jamesmollison.com
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lunes, 16 de diciembre de 2013

De todos y de todas


Primeras palabras de una presidenta electa


sábado, 14 de diciembre de 2013

Hay un niño en la calle


Canción para un niño en la calle (Armando Tejada Gómez - Ángel Ritro) Mercedes Sosa *con René Pérez de Calle 13 




 Cuando suceden lo que que ha sucedido en estos días, cuando suceden los gestos que se sienten todos los días como un rasguño, un girón  desprendido: "...mirándonos a todos con fábula en los ojos..." una cacha en el esmalte, muesca en el barniz de la cinta de tránsito.
 Cuando es posible escuchar en la boca de los conocidos la guerra, el odio, la torpe y fiera embestida del acorralado, se hace visible el corral.
 En esta domesticidad en que vivimos cumpliendo con lo que se debe, hay trampas mortales en las que encajamos nuestras alas, quedan ahí sucias y maltrechas como una ofrenda a la funcionalidad y la eficacia.
 Dias de furia y de revelaciones.
 El pensamiento sale entero, con sus pieles sensibles sale a la luz como de un parto, sucio y aromado de las morosas huellas que lo incuban; algunas son ácidas y agusanadas, nacen muertas, otras tienen ese olor dulzón de las savias que dan vida.
 Días de furia


viernes, 13 de diciembre de 2013

La historia

La historia según Pao Cheng / Salvador Elizondo



 En un día de verano, hace más de tres mil quinientos años, el filósofo Pao Cheng se sentó a la orilla de un arroyo a adivinar su destino en el caparazón de una tortuga. El calor y el murmullo del agua pronto hicieron, sin embargo, vagar sus pensamientos y olvidándose poco a poco de las manchas del carey, Pao Cheng comenzó a inferir la historia del mundo a partir de ese momento. “Como las ondas de este arroyuelo, así corre el tiempo. Este pequeño cauce crece conforme fluye, pronto se convierte en un caudal hasta que desemboca en el mar, cruza el océano, asciende en forma de vapor hacia las nubes, vuelve a caer sobre la montaña con la lluvia y baja, finalmente, otra vez convertido en el mismo arroyo…” 
 Este era, más o menos, el curso de su pensamiento y así, después de haber intuido la redondez de la tierra, su movimiento en torno al sol, la traslación de los demás astros y la propia rotación de la galaxia y del mundo, “¡Bah! –exclamó- este modo de pensar me aleja de la Tierra de Han y de sus hombres que son el centro inamovible y el eje en torno al que giran todas la humanidades que en él habitan…” Y pensando nuevamente en el hombre, Pao Cheng pensó en la Historia. Desentrañó, como si estuvieran escritos en el caparazón de la tortuga, los grandes acontecimientos futuros, las guerras, las migraciones, las pestes y las epopeyas de todos los pueblos a lo largo de varios milenios. Ante los ojos de su imaginación caían las grandes naciones y nacían las pequeñas que después se hacían grandes y poderosas antes de ser abatidas a su vez. Surgieron también todas las razas y las ciudades habitadas por ellas que se alzaban un instante majestuosas y luego caían por tierra para confundirse con la ruina y la escoria de innumerables generaciones. 
 Una de estas ciudades entre todas las que existían en ese futuro imaginado por Pao Cheng llamó poderosamente su atención y su divagación se hizo más precisa en cuanto a los detalles que la componían, como si en ella estuviera encerrado un enigma relacionado con su persona. Aguzó su mirada interior y trató de penetrar en los resquicios de esa topografía increada. La fuerza de su imaginación era tal que se sentía caminar por sus calles, levantando la vista azorado ante la grandeza de las construcciones y la belleza de los monumentos. 
 Largo rato paseó Pao Cheng por aquella ciudad mezclándose a los hombres ataviados con extrañas vestiduras y que hablaban una lengua lentísima, incomprensible, hasta que pronto se detuvo ante una casa en cuya fachada parecían estar inscritos los signos indescifrables de un misterio que lo atraía irresistiblemente. A través de una de las ventanas pudo vislumbrar a un hombre que estaba escribiendo. En ese mismo momento Pao Cheng sintió que allí se dirimía una cuestión que lo atañía íntimamente. Cerró los ojos y acariciándose la frente perlada de sudor con las puntas de sus dedos alargados trató de penetrar, con el pensamiento, en el interior de la habitación en la que el hombre estaba escribiendo. Se elevó volando del pavimento y su imaginación traspuso el reborde de la ventana que estaba abierta y por la que se colaba una ráfaga fresca que hacía temblar las cuartillas, cubiertas de incomprensibles caracteres, que yacían sobre la mesa. Pao Cheng se acercó cautelosamente al hombre y miró por encima de sus hombros, conteniendo la respiración para que éste no notara su presencia. El hombre no lo hubiera notado pues parecía absorto en su tarea de cubrir aquellas hojas de papel con esos signos cuyo contenido todavía escapaba al entendimiento de Pao Cheng. De vez en cuando el hombre se detenía, miraba pensativo por la ventana, aspiraba un pequeño cilindro blanco y arrojaba una bocanada de humo azulado por la boca y por las narices; luego volvía a escribir. Pao Cheng miró las cuartillas terminadas que yacían en desorden sobre un extremo de la mesa y conforme pudo ir descifrando el significado de las palabras que estaban escritas en ellas, su rostro se fue nublando y un escalofrío de terror cruzó, como la reptación de una serpiente venenosa, el fondo de su cuerpo. ”Este hombre está escribiendo un cuento”, se dijo. Pao Cheng volvió a leer las palabras escritas sobre las cuartillas. “El cuento se llama La Historia según Pao Cheng y trata de un filósofo de la antigüedad que un día se sentó a la orilla de un arroyo y se puso a pensar en… ¡Luego yo soy un recuerdo de ese hombre y si ese hombre me olvida moriré…!”

El hombre, no bien había escrito sobre el papel las palabras “…si ese hombre me olvida moriré”, se detuvo, volvió a aspirar el cigarrillo y mientras dejaba escapar el humo por la boca, su mirada se ensombreció como si ante él cruzara una nube cargada de lluvia. Comprendió, en ese momento, que se había condenado a sí mismo, para toda la eternidad, a seguir escribiendo la historia de Pao Cheng, pues si su personaje era olvidado y moría, él que no era más que un pensamiento de Pao Cheng, también desaparecería.



Fuente:
Narda o el verano / Salvador Elizondo. 1a ed. México: Era, 1966.

domingo, 8 de diciembre de 2013

No hables con la boca llena


A veces las redes dan lugar a mensajes como este; si se ven los errores de redacción, hágase cargo de haberse quedado bajo las sombras minúsculas de una expresión mayúscula.

Guardo esta carta junto con un cuento que vengo atesorando desde hace algunos años


 Transcripción textual

Carta a un hijo

Era una mañana como cualquier otra,yo como siempre me hallaba de mal humor. Te regañe porque te estabas tardando demaciado en desayunar, te grite porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendi porque masticabas con la boca abierta. Comenzaste a refunfunar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso me levante y te empuje violentemente para que fueras a cambiarte de inmediato. Camino a la escuela no hablaste,sentado en el auto llevabas la mirada perdida. Te despediste tímidamente de mi,y yo sólo te advertí que no te portarás mal. Por la tardé, cuándo regrese a casa después de un dia de mucho trabajo,te encontré jugando en el jardin. Llevabas purstos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado. Frente a tus amiguitos te dije que deberías de cuidar tu ropa y tus zapatos, que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte. Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi te indique que caminaras erguido. Mas tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa. A la hora de cenar arroje la servilleta sobre la mesa grite que ya no soportaba más ese escándalo y subi a mi cuarto. Al poco rato mi irá comenzó a apagarse. Me di cuenta que habia exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar y darte una tierna caricia,pero no pude,después de hacer tal escena de indignación, mostrarme sumiso y arrepentido ? Luego escuche unos golpecitos en la puerta.'Adelante' ... dije,adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el humbral de la habitación. Te mire con seriedad y te pregunte. Te vas a dormir?... Vienes a despedirte? No contestaste,caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que mr lo esperará aceleraste tu andar y te hechaste en mis brazos cariñosamente. Te abraze...y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla. Senti que mi apma se quebrantaba. 'Hasta mañana papito' me dijiste. Que estaba haciendo? Porque me desespetp tan fácilmente? Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta,a exigirle como si fueras igual a mi y ciertamente no eras igual. Tu teniad cualidades de las que yo carecia: eras legítimo, puro bueno y sobretodo, sabias demostrar amor. Porqué me costaba tanto trabajó? Porqué tenia el hábito de estar siempre enojado? Qué es lo que me estaba aburriendo? Yo también fui niño. Cuándo fue que comenze a contaminarme? Después de un rato entre a su habitación y encendi con cuidado una lámpara. Dormiad profundamente tu hermoso rostro estaba ruborizado tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé. Me incline para rozar con mis labios tus mejillas,respire tu aroma limpio y dulce. No pud contener el sollozo,y cerré los ojos. Una de mis lágrimas rodo en tu piel,no te inmutaste. Me pusr de rodillas y te pedi perdón en silencio. Te cubri cuidadosamente con las cobijas y salí de tu habitación. ...Algún día sabrás que los padres no somos perfectos,pero sobretodo,ojala que te des cuenta de que pesr a todos mis errorres,te amo más que a mi vida.
Compartido por Dr. Lozano


Este es el cuento reservado

Conteniendo como puedo la masa de comida alojada en mi boca, me dispongo a hablar, pero tía Berta se anticipa y me dice: “No hables con la boca llena”.
  Presuroso, intento tragar lo más rápido posible, pero tía, que no pierde ocasión de instruirme, me dice, severa: “No hay que masticar rápido, sino bien”.
  Escondiendo a un lado de la boca la comida aún no tragada, voy a hablarle, pero ella lo advierte, y vuelve a reprenderme: “No hables con la boca llena”
  Ya está.  Mi boca se encuentra vacía; nada me impide dirigirle la palabra, pero tía, a quien nunca le faltan argumentos, me indica: “Respira bien antes de hablar, si no, tu cuerpo se llenará de gases”.
  Siguiendo sus instrucciones, cierro la boca y aspiro por la nariz. “Ahora puedes hablar”, me dice tía Berta, cuya vestimenta oscura se recorta contra el fondo luminoso de la ventana. Pero es tarde, porque un león, que escapó esta mañana del zoológico, la devora ya con fruición, emitiendo cada tanto algún rugido, sin preocuparse por las reglas de comportamiento en la mesa, ni por los beneficios de respirar correctamente. 


 No hables con la boca llena, por José Eduardo Gonzalez[1]


[1]  Escritor sanjuanino (Argentina) nacido en 1948, es ingeniero químico y docente universitario. Este cuento pertenece al libro San Juan. Antología de narradores y poetas. Ediciones Desde la gente, IMFC, Buenos Aires, 2000