domingo, 1 de septiembre de 2019

Todo está esperándonos



 Todo ha sido creado con tal equilibrio y armonía que contempla también aquello que lo vulnera; lo comprende y lo incorpora para que sea en el todo sin reemplazarlo, y lo hace diferente y lo hace existir por y para que esa diferencia tenga razón de ser. El desequilibrio no es más que un momento, un tiempo del equilibrio, o a la inversa, generando ritmos relativos, recíprocos, universales.
 Pero
 Los seres humanos hemos creado escenarios paralelos que intentan, y lo logran muchas veces, tapar el maravilloso espacio estelar de esta noche, por ejemplo. Parece hecho para dejarnos estar mirándolo; quizás eso que se ha llamado meditación y que instruye cómo hacerlo, olvida que ya lo teníamos preparado para nuestra llegada al mundo y con una forma sin nombre, una forma generosa que ofrece la majestuosidad sin nada a cambio, sin precios ni poderes por medio.

 Qué lástima tanto estropicio desatado por los mismos a los que se nos ha otorgado la posibilidad de maravillarnos continuamente, durante toda nuestra vida. Qué lastima que vivamos agachados sobre o bajo alguno de nuestros objetos casi siempre, y de vez en cuando nos demos cuenta que hay una universo incomparable que nos abraza.




lunes, 26 de agosto de 2019

Nerón y la belleza de los otros


 Hay una torpeza más cercana a la sinceridad que otros gestos, creo en ella porque me atrajo siempre, no es cualquiera, tiene algo especial. Es bella. Se parece a la de los niños o animales cuando juegan, se comunican directamente con el corazón. Ahora tengo un tiempo propio para aprender de otra manera, o de esa manera que más me ha gustado. Y sigo eligiendo estados que vienen de muy lejos, de tiempos biológicos, que no puedo ni quiero controlar porque me constituyen y hacen feliz.

Por eso, la atroz obra de ambición humana con la que convivimos recién esta semana, mientras venía ejecutándose casi silenciosamente entre la bulla insignificante de nuestras complicaciones...
Y que También Es una Torpeza ...
No puedo relacionarla con Aquella que elijo y defiende mi integridad, que me acerca al otro ser y a mi condición vulnerable que no ataca ni huye de lo que está siendo
Su sentido es totalmente contrario, responde a la ambición de negar y eludir lo que está siendo.
Se está construyendo un mundo paralelo con el que se juega peligrosamente barajando personajes, villanos ficcionales introducidos en escenarios naturales como una animación, para desnaturalizarlos y desnaturalizarnos.
Estamos aceptando ideas y acciones de destrucción, de violencia pura, de dominación y manipulación, llevados por una corriente que aprueba hacerlo. Mecanismos de acostumbramiento que rechinan, oxidados ya.
 Metemos la cabeza en el mismo plato de maíz partido, haciendo y deshaciendo casi las mismas cosas, ideas, charlas. Y otras muchas veces, pensamos y editamos lujosamente, mientras actuamos miserablemente.
Llenos de instrumentos para tomar conciencia de la desastrosa relación que estamos teniendo con nuestros organismos más vivos... los acumulamos, mostramos, reproducimos y desvirtuamos

El mundo que me encanta convive con el desencantado, y también existe aunque sea incendiado.




lunes, 19 de agosto de 2019

Vivirlo


Hay fríos tan
diferentes
Hay fríos que se disfrutan

Son fríos claros
que transparentan
los sonidos
y las estrellas

Estimulan los músculos,
los pasos
y las ganas de vivir

Sentir el aire atravesando los poros
como si fuéramos encajes
de ñandutí
sutiles y fuertes
a la vez

Sentir su existencia
tan real
que la imaginación 
no puede retenerla
Sólo se vive
Está hecha para ser vivida


  

domingo, 9 de junio de 2019

La fruta en un estante




 Alcancé, estirándome, la fruta deseada, posada en un estante un poco alto. Es un alimento material que proporciona comodidad, y compensa las austeridades con que elijo o puedo vivir. Facilita procesos para seguir andando, no más; son paraguas muy útiles.
 Que me resista a disfrutar de los objetos lindos y cómodos, se relaciona con haber sido considerada así, y haber respondido a esa consideración durante un tiempo largo.
  Siempre que tomé distancias, ha sido para darle tiempo al otro para que viera mis defectos y me ayudara, o nos ayudara, a salir de un lugar que impedía amar intensamente, conociéndome y queriéndome entera.
  
  Cuántas mujeres habrán vivido esto, teniendo en la opresión al opresor dentro suyo- alimentándolo,por educación, cultura, modos heredados, adicciones... Recuerdo frases violentas que circulaban como "chiste" en mi familia de mujeres hermosas y feas,  de hermoseadas y afeadas (según la mirada más lúcida que pude alcanzar)

  Hoy entiendo el enorme estallido social que se está produciendo, no acompaño los enfrentamientos, las polarizaciones, esto es muy complejo. Creo que tanto hombres como mujeres somos infelices por esto. También los hombres son tratados como objetos y engañados por nuestros melindres cortesanos, desconfían de nosotras, serpientes que matan y curan con el mismo veneno.

 Claro que los hombres sobre todo, han ejercido y ejercen el poder de la fuerza en una sociedad que construye sus historias con las guerras, y también con nuestras estrategias para sostenerlas.

 Es justo y necesario que nos encontremos, que confíes en mí ahora que puedo reconocerme entera. Que no me avergüenza la mirada del otro, sobre todo de quien me juzga porque no respondo, o dejo de responder, al juego que es su juego. Que tampoco puedo participar, molestando, con los que deciden abrir un juego provocador y "liberador"- cargado de contradicciones propias de condicionamientos mundanos, humanos al fin. Seguir fingiendo libertad y produciendo más soledades disimuladas.

 Sólo puedo conjugar, dando y recibiendo esa generosa entrega de sentir que nunca vas a perder con ese otro, que el regalo más grande es mostrarle tu confianza, y que mostrarte descompuesto es un gesto de amor.


 Por eso las mujeres hoy estamos haciendo "lo que sea", mal-bien-horrible-maso-bárbaro...para expresar con un grito de amor desesperado, que pueda ser escuchado primero por nosotras mismas:"levantate y andá-andate, mirate bien, querete bien..."

 Ningún lema porta "el mensaje" por el que cada una de nosotras encontraremos las puertas que conjuren y conjuguen nuestros destinos.


(Si hubiera escrito "correctamente" las opciones morfológicas de género que hoy se hacen necesarias, no podría haber escrito fluidamente este texto. Valgan mis amorosas consideraciones con todas las variantes que permitan expresar y ser felices a tods los seres de este mundo)







jueves, 6 de junio de 2019

Hoy




El de hoy es otro día que comienza ventoso, la palmera bate y rebate sus palmas desmelenadas, ha quedado como un mangrullo, una antena vegetal al universo. Anoche, junto a la media luna apenas creciente, remontaba en alfombra mágica por encima de ríos y océanos, hacia otras noches de otros paisajes.
Con un mate, consulto y reorganizo el espacio de vida doméstica, el lugar nuevo que tengo que crear a partir de la próxima semana, para que el vacío de la hija que parte dé lugar a otra vida. Nueva vida para ella, que retorna a la gran ciudad después de un año que permitió rehacer lo que se hubiera destruido si no se modificaba. No sólo pudo conocerse tomando decisiones nuevas, entenderse fuera de sistemas generando su propio sistema, nutrirse del silencio provinciano y nuestra vida común, que había dejado atrás durante 15 años. Pudo recibir, sorpresivamente, un reconocimiento insólito y ni siquiera buscado, desde espacios alejados de sus circuitos y ambiciones; un reconocimiento formal a su capacidad creativa.
Y nueva vida para mí, tal como lo hemos pactado primero con uno y luego con otra, la casa familiar tiene un espacio de calafate, un lugar propio y especial donde cada uno que lo ocupa viene a calafatear su vida, a recuperarse, nutrirse y orientarse, para volver a zarpar hacia su particular destino. Por aquí se pasa, quedarse sería encallar. Esperar activa y modestamente, para que las tempestades sociales no acorralen y te esquilen, preparando las despedidas para cuando pase la tormenta.
 Espacio que todavía no puedo dejar-queriendo hacerlo. No me condena, porque empiezo a sentir un  movimiento interior sorpresivo y conocido: se están apagando mis ganas de seguir enseñando en los espacios de formación tradicionales donde he convivido durante décadas. Mis necesidades de tejedora que elige las fibras, las prepara, arma las tramas, construye o inventa modos de enseñar y aprender alegremente, han decrecido. Y este proceso va  aumentando día a día, así como ha sucedido en otros momentos cuando algo se termina, ya no me gustan los lugares donde trabajo, ni siquiera para renegarlos, no me entusiasman los procesos que alimentaban mi energía. Los realizo y tomo distancia, no me encantan, me voy yendo de una manera tan auténtica, que no puedo ni quiero detener.
 Algo del afuera y con otrs, me está esperando. No sé qué es todavía, descifrarlo es mi proyecto de vida actual. Sigo buscando entre quienes quieren encontrarme, encontrarnos. Este tiempo es otro, las tormentas de alta mar se han retirado y ya no dispersan mi energía, que vuelve a potenciarse y concentrarse alegremente otra vez, para vivir y soñar incansablemente.






lunes, 3 de junio de 2019

Naturalezas



¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos?
¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que desde hace tanto tiempo venimos enseñando?
                                                             José Saramago


...Y si dejáramos que los niños nos contaran las historias ...?
Las del pasto que crece silenciosamente, o cómo lo escuchan crecer de noche... mientras nadie lo ve. Y que sólo los niños, a veces desvelados por un fantasma que se recorta en la ventana, con su  bulliciosa imaginación tratando de configurar la información del día.  
Hay niños que pueden  seguir viviendo ese mundo pavoroso de la infancia. Muchos, por estar desprovistos de las cosas que se fabrican para acallar su energía creativa, y encausarla.
Sí, encausarla, meterla en causas de adultos. Molesta la energía de los niños, la niñez propia se nos ha desdibujado. Olvidamos la maravillosa conexión con el mundo natural que alguna vez tuvimos, y sólo nos han quedado las historias humanas.
Autorreferenciales, estamos recreándonos sobre paisajes pintados, sin ver las increíbles y cotidianas transformaciones de las plantas, animales y lugares de nuestro alrededor. Las buscamos en pantallas, las obtenemos y archivamos, a veces compartimos o nos comparten, como si eso fuera todo.
¿Cuántas veces dejamos que nos acompañe la respiración de la naturaleza? 
Sus crujidos, suspiros, chillidos, aleteos, bandadas al vuelo ... 
Goteos, vibraciones, musgosidades, rugosidades, suspenden a veces nuestros pensares y decires, nos distraen para llamarnos a ver el mundo que estamos ignorando.

Ayer miraba a un hombre caminando con sus nietos por la orilla del río, me saludó pero no lo reconocí. Más adelante me encuentro con su esposa y me di cuenta que era aquel hombre del bar, el diario y los negocios, el que tenía una mirada rapaz, siempre sobrevolando oportunidades; hasta que un día se descubrió que esa voracidad lo había  enceguecido tanto, como para olvidar la humanidad del otro. ¿Cómo reconocerlo? Me había mirado y saludado mientras acomodaba una lata mal tirada y oxidada para que no lastimara al prójimo, al próximo, al que lo acercaban sus tres nietos saltando alrededor.
 Y la vida, que a veces da otras oportunidades de ser y hacerla mejor vida.

Desde hace un tiempo, tenemos nuevos vecins, nuevos próxims. Tres o cuatro niñs van y vienen por la vereda, los días y las semanas, por este lugar y por otros, cuando pasa un tiempo sin verls. Sus familias “están de paso” vaya a saber por cuántas realidades, van y vienen de un trabajo a otro, changas. Ls han sacado de espacios propios, ls han desterrado. Ls niñs buscan hablar con nosotrs, entrar a nuestra casa, compartir nuestras flores, mandarinas, uvas y nuestra perra Tai con su perro Briyito, su gato, y hasta una tortuga que apareció en la calle y tuvimos que redireccionar hacia un espacio con otras tortugas. No entran a nuestra casa porque sólo pueden hacerlo con sus madres, una manera de ayudarls a cuidarse. Son pequeñs, vivarachs, frágiles, y miran el mundo con sabiduría, ingenuidad, y sobre todo, alegría. Alguna vez, sentads en la vereda, nos han dicho que ells tenían una casa, una casa suya, y que ahora ya no, que su abuela vive en tierra misionera, y de allá probablemente venga el modito guaraní, descalzs en invierno, con remera, sentados entre los escombros al sol, jugando con muñecos que son de otros tiempos.
 La mayor está aprendiendo a leer, y todo lo mira y hace con seriedad de niña desilusionada, pensativa, observadora.
Por prudencia, no les preguntamos sobre lo que no podemos ayudarls. Ella sí nos pregunta, ¿por qué no podemos entrar en tu casa? Por qué no volvemos a nuestra casa, con plantas, animales, y mucho espacio nuestro?
Si las historias las contaran ls niñs, tendríamos que suspender el progreso.
Su tren es un tren fantasma que no sobrevive a nuestra indiferencia, la misma que nos aparta de la viva y apasionante naturaleza. La única vida que continúa mientras los seres humanos nos autodestruimos.




lunes, 29 de abril de 2019

Dientitos de ajo


Creo en los paréntesis, 
las entrelíneas, las metidas de pata 
y los defectos.
En lo imperfecto y lo inesperado.

En todo aquello haciendo sentir que uno no sabe
no sabe qué hacer
qué decir

En no
abandonar 
la expresión

descongelar 
los hábitos
las casillas
las significancias
estancadas
estanciadas
que no se levantaron para seguir


Lo otro es repetir

Tampoco 
puedo dejar 
de creer 
en lo que vivo
con muy pocos planes

distrayéndome 

y concentrándome

y atenta

a lo que

voy escubriendo:
la maravillosa construcción 
de una semilla de ajo

los perlados
dientitos 
de la roseta única
que habrá inspirado 

los hacedores
de oropeles

La belleza original 
para  crear

Encontrar el motivo ...






lunes, 8 de abril de 2019

Dejar el alma


Cómo  abandonarla

Y andar desalmados

Perder

la brújula

en el camino incierto

de la vida

Allá donde se siente

el calor del ritmo

y la tibieza de las melodías

el frío veraz

el aire que se abre paso

oxigenando... nos

las miradas

las risas 

y el canto que sale

a unirse

con otras voces

que son ánimas

ánimo

vida 

esencias

de lo invisible que nos une.


Era un grupo de personas

que habían dejado el alma 

en el trabajo

No podían escuchar

la música y el canto que 

ofrecían desde un tablado.


Nadie cantaba ni bailaba.

  
Seguían hablando 

lo de siempre

distraídos de la belleza

Y distraídos 

subieron a sus coches

para volver a donde 

habían seguido estando.


No habían conmemorado 

bailado

ni cantado

Sólo habían

cumplido con algún deber




















Oasis



 Lo llamamos alma, poner alma para hacer más alma, una confederación de almas unidas por hilos invisibles.
 Uno va y viene entre uno y otro, tratando de encontrar la manera, hacer los ajustes, y en ese camino, va creciendo la diferencia entre posible y probable.
 Si el ideal está en la mente y en el corazón, es posible; pero luego hay que realizar el ámbito de lo probable en valles y llanuras fértiles, donde vivimos los hombres.
 Una vida termina para que algún otro tome la posta de continuar con las aspiraciones del alma colectiva. 
 Comprender que nadie se salva solo, que lo hacemos entre todos. Y que habrá que volver a ayudar, aunque nosotros mismos estemos a salvo.


 En los oasis, se siente la profundidad de estas decisiones. Lo transitorio se respira, la claridad del aire y del silencio es reveladora, la soledad no puede ocultarse.


 Comunidades que permanecen invisibles para los mismos protagonistas, llevados y traídos por las necesidades de un espacio posible, que los atrae para seguir siendo probable. 



  

domingo, 17 de marzo de 2019

Bajando barriletes sin cola


 En este domingo húmedo y quieto, nublado y callado, los pájaros se escuchan lejos; partículas densas nos separan, y el viento no comunica nada. Hay una quietud atmosférica.
 Estoy terminando de organizar el viaje a la finca agroecológica La Morera, San Rafael. Mañana ya estaré participando como voluntaria, de la vendimia.Llevo mi escaso y variopinto equipo de grabación y registro de imágenes, con el que traeré insumos para mis clases de formación de maestros. Las historias de vida en los circuitos de producción alternativos, así les están llamando, que prefiero considerar como ancestrales, y que permanecen desde los tiempos en que el hombre y la naturaleza tenían otra relación, no menos cruel ni más romántica, pero sí más estrecha.
 Trabajar con las manos y participar de una acción colectiva, es lo más cercano al estudio conciente con que busco la relación entre teorías y prácticas, en ese punto en que una y la otra no pueden diferenciarse. Como el relato recreado por Marechal, del maestro Chuang interpelado por su discípulo por la pregunta: ¿primero vivir y luego filosofar? que llevó y trajo al discípulo de una y otra consulta entre los hombres, al maestro que, mientras tanto, producía duraznos en su huerto acompañando sus procesos de crecimiento (y escarmentaba al torpe con una bofetada silenciosa). Me costó décadas entender este relato, mientras ahora puedo beberlo como un vaso de agua fresca. 
Parto a compartir con lo inesperado y desconocido.



viernes, 1 de marzo de 2019

Ara Malikian

MENSAJEROS


Los caminos de los encuentros, de la vida celebrada, compartida y distribuida.

No debiera ser del guerrero, del que siente la guerra como un recurso para la paz...? 

 Siguiendo esta oración del video, no se llega a la guerra; como en el dojo, partiendo de uno mismo, debiera ser un juego continuo de reconocimiento del otro, del mundo de todos:
 Te saludo, me saludas, y luego se acabaron las jerarquías sociales, vamos a la cuestión. Disculpa si te lastimo y gracias por exponerte, sin ti no puedo jugar

Jugar-vivir

https://youtu.be/iyjna9wTnN0





domingo, 27 de enero de 2019

Sólo se trata de vivir


 Días atrás salí a encontrarme con amistades que no veía hace tiempo. Viajé a la gran ciudad y nos visitamos.  Una hora de colectivo me fue mostrando los barrios famosos que desconocía, hasta llegar a la casa barco de M, hermosísima, en cuadras parecidas a la mía y sin embargo, tan próximas a la urbe que prolifera vertical y brutalmente. 
 Han cambiado sus vidas, M lucha más que nunca por otras mujeres a las que ayuda a vivir mejor, se apartó de las comodidades y conversa con otro entusiasmo, más propio. Y podría seguir diciendo de cada otro las noticias que me traen de mí misma, lo que veo en ellos se relaciona con las decisiones que tomé o estoy decidida a tomar.
 También hubo show, las empanadas más ricas del mundo, y La murga que se ha llamado Ilegal para seguir expresando las voces de los cambios. Crucé calles, avenidas, y caminé hasta 60 cuadras de un tirón para restaurar mis sentidos en espacios que requieren alerta permanente.

  La cooperativa, sus proyectos y los míos, las posibilidades conjuntas, los tiempos y los viajes posibles. Las risas, los mates, los intercambios. Gente linda.

 De vuelta, en la semana nos encontramos con Caro y su capacidad de amar y ser amada. La vitalidad y la alegría de vivir que la saca entre las cenizas, la fuerza del amor con que se sostienen dos en el borde de un abismo. Siempre compartimos esa energía de vivir cuando trabajamos juntas y nos hicimos amigas. Lo que hacíamos salía fácilmente, íbamos creando en el andar y nos divertíamos mucho con las formas de solucionar problemas entre adultos y jóvenes que fuimos encontrando. Todos nos divertimos y pudimos sentirnos autores, indiscriminadamente, alumnos y profes. Esa fuerza de lo que fue sembrando, está junto a ella en este momento también.

 Siento que he aprendido tanto en estos tiempos que camino el ritmo de mi respiración, que cambiaron los problemas, y que ya no están los que parecían, que algo buscado ya está encontrado, que lo perdido-recuperado. Mientras en los días y las noches de este mundo donde "todos los seres vivos compartimos un mismo código genético", estoy comenzando a entender otros lenguajes con los que convivía sin darme cuenta.





  

viernes, 11 de enero de 2019

La rosa blanca



¿Estás ahí, estás conmigo?

Es el llanto del recién nacido ¿Estamos?

 ¿Has sentido la pregunta permaneciendo bajo formas asustadas y a veces

temerarias, formas torpes, sin pulir, auténticas, que siguen buscando tu 

respuesta?

 ¿Has sentido la confianza depositada en los intentos de la búsqueda, 

la confianza que has despertado?

 ¿Estamos?

Nada ni nadie puede apartarme de cultivar la rosa blanca, 

la ingenua-auténtica perseverancia de amar sintiendo la belleza que vive 

debajo de las formas.

 Es grito vital, ¿estás conmigo?

Pueden pasar diez años en ese espacio

que es un tiempo sin mal ni bien ni error. 

El tiempo de la respuesta, 

inconmensurable como las notas de los pájaros llamándose

al inicio de todos los días.






domingo, 6 de enero de 2019

Debes amar


En un pequeño librito de pocas hojas, uno de mis hijos aprendió a recitar este poema; él también era muy pequeño y lo andaba celosamente, le gustaba mirarlo y "leerlo" hasta que lo memorizó. Tanto creo, que liberó su vida de resentimientos; sabe dar vuelta las páginas sin demorarse en los resultados

De José Martí

Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.


Y me quedo con otro de sus poema que hoy me lleva de la mano hacia el afuera, escuchando una y otra vez la lluvia, habiendo descansado y recuperado fuerzas

Lo canta Silvio Rodríguez, la letra es de José Martí 

Debes amar
la arcilla que va en tus manos;
debes amar
su arena hasta la locura
y si no,
no la emprendas que será en vano;
sólo el amor
alumbra lo que perdura…
sólo el amor
convierte en milagro el barro…
Debes amar
el tiempo de los intentos;
debes amar
la hora que nunca brilla;
y si no,
no pretendas tocar lo cierto
sólo el amor
engendra la maravilla
sólo el amor
consigue encender lo muerto…