Así salimos de viaje, una vez al año. Cada encuentro se realiza en diferentes provincias argentinas, y cada tres años, latinoamericanas. Comienza algunos meses antes, cuando entregamos escritas nuestras experiencias y relatos no consagrados, esos que llevamos entre las mochilas, los cuadernos y el corazón; aquellos que disfrutamos, que nos salieron, nos enseñaron y con los que creemos haber aprendido. Los enviamos, y a cambio nos llega la producción de un par. Cuando digo par se borra cualquier identidad académica de relieve. Concurren desde investigadores del Conicet hasta maestrs por recibirse. La esencia de estos encuentros está ahí, lo intentamos y muchas veces nos sale bien; lo discutimos, y aparece calladito el resultado en otro encuentro, son espacios fértiles.
Las lecturas entre pares permiten un primer contacto entre autor y lector, que tienen el permiso para hacer sugerencias, y para considerarlas o no. Vuelven a enviarse los textos intercambiados, transformados aunque no se les cambie una coma.
Y así llegamos al día de viajar para encontrarnos durante tres días compartiendo las lecturas de nuestros proyectos, experiencias y talleres, fiestas y bailes, que invitan a considerar innumerables formas de conocer sin estar sentads en un banco. En las creaciones del enseñar para aprender, es aprender tods, maestrs y alumnos, el único aprender que no se discute: sólo enseña el que está aprendiendo con el otro, el que puede entender que "sabiéndolo todo" no se puede seguir enseñando ni aprendiendo.
Cuando podemos ir con alumns en formación docente es una fiesta, este año viajamos con ellas a Casilda, y nos encontramos con Jujuy, Misiones, Córdoba, Entre Ríos, Corrientes, San Luis, Neuquén, ciudad y provincia de Buenos Aires, la Pampa, Río Negro.Y de cada provincia vienen comunidades diferentes, a veces demasiado. Los que no pudieron venir, venían de muy lejos, y algunos que estaban lejos fueron acercados por los organizadores. Siempre alguien lo intenta y lo logra, alguno de nuestros educadores logra ir aunque no puedan en grupo. A veces no se puede.
Este año salimos, estuvimos y volvimos felices, cargadas de proyectos
En Vientos de Agua, una serie de 12 capítulos de José Campanella, un hermano le dice al otro en Asturias: "vete tú" (a América) y el otro le responde "no, vete tú que puedes, yo debo cuidar la herencia..."
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