Compañero, dónde estás?
Yo siempre acompañada de la muerte
Ayer me sacó otra vez de la alegría
de la simple alegría de un día de sol
y de un plan organizando
mi futuro laboral
iniciando el fin de mi vida asalariada
celebrando que pueda hacerlo
en medio de tanta incertidumbre
Y cuando estaba en eso
sólo en eso
y entre grupos escolares
que intentan obtener
con el “siga participando”...
Ella otra vez
golpeando los cristales con su uña
la no muerte
Y me perdí subiendo y bajando las escaleras de una clínica
entre clínicos enloquecidos
atendiendo el enloquecimiento
de manera enloquecida
Deteniendo lo que no se debe
-lo que no quiere detenerse-
por obediencia a la ciencia
Y volví a mi casa
a la noche desde la noche
Compañero, dónde estás?
Yo aquí, sabiendo que
hoy tendré que inventar otra alegría
después del mediodía
cuando termine de hacer los trámites de la no vida
cuya tristeza es tan enorme que no puedo decirla
no cabe en las palabras
hago todo llorando.
Y en un salto revivido
retomaré
después del mediodía
mis planes de vida.
Así es, compañero
no lucho más
Luchar por vivir es ir en contra de la vida
creo que lo entendí
La gran lección está frente a mí
y sufre tanto
y yo sólo queriendo ayudarla a que deje
de sufrir
de luchar.
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