Para descansar de escenarios del horror
entrevistos en imágenes
de cómo se empobrece, se arrima y se tiran los indóciles a la muerte
-el pensamiento es indócil
Para seguir ensayando la confianza del ruiseñor que sigue armando su nido en las ramas bajas
y queda expuesto y sin embargo
sigue la alegría de su canto.
Para seguir viviendo hago de calandria, imito el canto que canta con Esteban Morgado.
Con su cuarteto dibuja melodías que van y vienen por las habitaciones,
alimento cotidiano tan necesario como el agua y el sol,
la lluvia y el viento, el frío y el calor,
la noche y el día.
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