Ayer estilicé lo saturado de la semana.
Hoy lo descomprimo.
Se repiten viejos modos de historizar los tratos territoriales.
Que haya que maltratar el suelo que se piensa cultivar es una forma muy civilizada
de hacer agricultura, así se han agotado los suelos.
Estas formas de cultivar son formas de pensar la tierra, los territorios,
y de relacionarse con ellos.
Según estas visiones, para cultivar hay que desmalezar,
pero la maleza es una valoración relativa.
La quinoa era un yuyo malo y es el alimento que salvará "al mundo".
Era y es a la vez, según las temporalidades.
Para los que siempre supieron de sus reservas energéticas, sigue siendo;
para los que "la descubren" comienza a ser: un territorio.
Nuevamente recaen sobre América las maldiciones de sus dones.
Sabemos que es una tierra prometida, un paraíso de reservas naturales,
y como tierra prometida está siendo tratada.
Comienza el maltrato provocado por el miedo, por el miedo a la identidad de recursos humanos que disponen del maná.
Que haya que desvalorizar, sabemos que es premisa de la demarcación de un terreno a conquistar.
Primero deben ser feos- sucios y malos, o torpes- estúpidos, o enfermos de enfermedad misteriosa o fatal,
y estar rodeados de "buenos salvajes" que se ríen también o también fruncen la nariz, o también hacen programas que caricaturizan a los "de los que hay que cuidarse",
unas mascaradas torpes de cartón piedra;
son los guardianes del futuro reino.
Son los que más ayudan a conquistar la tierra sometida, los de adentro.
Para caricaturizar comienzan por los más auténticos, sus rasgos son definidos,
y cantan las diferencias.
Esa es la razón de sus condenas.
Cuando los usa el mercado para publicitar sus objetos:
son exóticos,excitantes-prometen éxito de ventas-,
pero siempre son ex, son ellos -están allá, o quedaron atrás, fueron.
Cuando se ponen a gobernar, algo se subleva.
Porque no se puede gobernar desde afuera, y si se puede, la sublevación es mayor,
porque quiere decir que no hay ex,
que ya no hay vacío territorial que salvar- que poblar- civilizar-privatizar.
Privar, en fin.
Queda claro a quiénes les falta más.
Ni se habla de acordar, negociar, compartir.
Sólo de dar y recibir, de pertenecer, de apropiar, de ganar o perder, de dejar o tener.
De saciar la falta.
No se puede juzgar a sobrevivientes,
se comen entre ellos, no hablan-gruñen, no ven-huelen,
y están desparramados por el mundo entero;
su voracidad no tiene fin, carecen de vida, la suya es sobrevida.
Se los reconoce por un rasgo impertinente, levantan el brazo de la ley
sólo para distraer la atención de sus presas.
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