sábado, 11 de julio de 2020

Cantar con Sentido, una biografía de Violeta Parra. Cortometraje


Hoy temprano, un día luminoso y muy frío me dejó de pie junto a la pava que calentaba para los amargos que me despiertan, despejan la modorra. Pero este frío que amodorra amorosamente cuando llegan inviernos como el que estamos conviviendo en cuarentena, hoy me activó. 

Inviernos crudos, diría mi abuelo mientras se calzaba las botas de goma para salir temprano a la quinta, y yo desayunaba en la cocina al calor de las hornallas de fundición un mate cocido con pan, galleta casi siempre, o algunos buñuelos o tortas fritas del día anterior, que la abuela reactivaba en el hornito de "la económica". Volvía el abuelo con unos manojos verdes entre sus manos callosas de estibador, y salíamos a buscar la leche a las chacras. Íbamos a pie, cruzando las vías pasábamos por el enrejado de madera de la Estación Todd, y de ahí a unos 4 kms entrábamos en el tambo de los Ormaechea, dejábamos la botella vacía, y nos volvíamos con otra todavía caliente, recién ordeñada.
 Cruzando la ruta (durante muchos años "el macadám" que recordaba al constructor Mac Adam) entrábamos a comprar el diario en un lugar que hoy sería un quiosco, donde se bajaban junto con los diarios y revistas, las encomiendas que llegaban al pueblo. Y por la misma vereda, la galleta para uno y dos días más, en "Lo del flaco". Así volvíamos, y yo me quedaba a dibujar y pintar en la mesa de la cocina, sintiendo el continuo trajinar de la abuela  mientras progresaba su riquísima comida; y junto a la ventana que daba al terreno donde El Negro, el caballo del abuelo, me miraba pintar hasta que algo lo sobresaltaba y dejaba ausente, con las orejas tiesas.

  Pero hoy no me levanté con esos recuerdos, me llegan mientras estoy escribiendo. Hoy apagué la radio que sólo rumiaba desesperanzas, y me quedé escuchando un festín de gorjeos y cantos que parecían primaverales, entrando por las claraboyas y ventanas. Como si eso fuera poco y no hubiera durado tanto como para alentarme la energía e hinchar las velas, encuentro azarosamente, una producción audiovisual maravillosa... 

 El arte que hace ver lo hermoso entre la pobreza y el dolor, y que descubre la infinita belleza escondida en la sencillez de formas originales, auténticas, cotidianas, es El Arte para mí.
 Durante años y por obra de bien intencionadas herencias en mi educación, he tolerado, aprendido y sentido, sólo por importante, lo conservado por museos, reconocimientos y sacralizaciones culturales. Pero hubo otros aprendizajes a los que se da menos importancia, y Aquellos son hoy para mí restos fúnebres de la vanidad mundana con que los poderosos sellan, lucran y lacran con insaciables ansias de dominación. 

 ...La alegría que me transmitió esa biografía de Violeta Parra 
audiovisualmente plástica
artística desde todos los ángulos
sólo lo logra el amor que atraviesa todas las dimensiones
y te sorprende con lo inesperado y lo vulnerable
lo sutil e inabarcable 
lo incomprensible pero inmensamente disfrutable
de nuestra paradójica composición humana

 Y tenía que ser con la increíble Violeta