Días atrás salí a encontrarme con amistades que no veía hace tiempo. Viajé a la gran ciudad y nos visitamos. Una hora de colectivo me fue mostrando los barrios famosos que desconocía, hasta llegar a la casa barco de M, hermosísima, en cuadras parecidas a la mía y sin embargo, tan próximas a la urbe que prolifera vertical y brutalmente.
Han cambiado sus vidas, M lucha más que nunca por otras mujeres a las que ayuda a vivir mejor, se apartó de las comodidades y conversa con otro entusiasmo, más propio. Y podría seguir diciendo de cada otro las noticias que me traen de mí misma, lo que veo en ellos se relaciona con las decisiones que tomé o estoy decidida a tomar.
También hubo show, las empanadas más ricas del mundo, y La murga que se ha llamado Ilegal para seguir expresando las voces de los cambios. Crucé calles, avenidas, y caminé hasta 60 cuadras de un tirón para restaurar mis sentidos en espacios que requieren alerta permanente.
La cooperativa, sus proyectos y los míos, las posibilidades conjuntas, los tiempos y los viajes posibles. Las risas, los mates, los intercambios. Gente linda.
De vuelta, en la semana nos encontramos con Caro y su capacidad de amar y ser amada. La vitalidad y la alegría de vivir que la saca entre las cenizas, la fuerza del amor con que se sostienen dos en el borde de un abismo. Siempre compartimos esa energía de vivir cuando trabajamos juntas y nos hicimos amigas. Lo que hacíamos salía fácilmente, íbamos creando en el andar y nos divertíamos mucho con las formas de solucionar problemas entre adultos y jóvenes que fuimos encontrando. Todos nos divertimos y pudimos sentirnos autores, indiscriminadamente, alumnos y profes. Esa fuerza de lo que fue sembrando, está junto a ella en este momento también.
Siento que he aprendido tanto en estos tiempos que camino el ritmo de mi respiración, que cambiaron los problemas, y que ya no están los que parecían, que algo buscado ya está encontrado, que lo perdido-recuperado. Mientras en los días y las noches de este mundo donde "todos los seres vivos compartimos un mismo código genético", estoy comenzando a entender otros lenguajes con los que convivía sin darme cuenta.