domingo, 31 de diciembre de 2017

grillos


 Entraba desde el patio escuchando el sonido estridente de un insecto. Fui buscando el lugar donde podría estar lo que parecía un grillo, pero sonando como si estuviera tensado. Al acercarme se manifestaba en grito.  
 Estaba en un ángulo del zócalo, atrapado por una araña, sin otra posibilidad de movimiento que su voz: un grito de auxilio. Lo agarré, soplé las telarañas que habían empezado a envolver sus patas, y lo dejé afuera entre las plantas, dentro de mi mano se movía, podía soltarse.

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 Comprar una piña que huela a fruta. Y dejarla en un ambiente donde se pueda expandir su aroma mientras vaya madurándose. En algún momento su olor es tan insistente, que llama. Es un llamado que anda entre las papilas, la saliva y las narinas, hasta que las conmueve.
 Es otro grito

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Es la vida natural. Las alarmas son tan disonantes o consonantes como los sentidos que reúnen, atraviesan y comunican.
Nuestra vida tiene sentidos que por incomprensibles, no son admitidos o quedan enredados entre valoraciones que desplazan, maquillan. 
Después de descomponerme buscando el origen de sensaciones que gobernaban mis tripas, ocupándome de reconocer qué sabores y sinsabores las habían gestado, necesito salir del sismógrafo y recuperar algo del equilibrio con que me identificaba cuando ignoraba tanto... Portando tragedias familiares que se transmitieron por generaciones, fui al encuentro de historias no contadas, acalladas, mentidas. A través de personas que conocí (por casualidad) viviendo actualmente en los escenarios del pasado de mis abuelas y mi madre, pude acceder a documentación de hechos violentos que les hicieron mucho daño. Las menos afectadas quedaron atrapadas en marañas de suspicacias y falsificaciones, con un sentido trágico encubierto por el mandato de ser fuertes.

 Algo viene concluyendo desde entonces, liberándose, de muchas maneras que voy conociendo, los fantasmas heredados. 

  




lunes, 18 de diciembre de 2017

AUTOCONSUMO



Hoy decidí ver las imágenes que había escuchado en estos días, las que quedaron impresas en la angustia de los rostros. Habíamos estado ensayando cómo se hace para no estar donde te esperan, donde te suponen... algo que parece romántico, volado... cagón. Una y mil posibilidades de hacer un hoy para lo que viene después de lo que no tiene fin, lo que confunde al uno con el otro hasta hacerlos eso que se necesita: un rival.
Rivales, eso necesitan estas formas sistemáticas de usar el odio como combustible sustentable del odio. Autoconsumo, cada uno de los convencidos de acá o de enfrente, se empiezan a parecer tanto entre sí que pierden la propia audición, la visión, el gusto... Miran con odio al par que los acompaña de diferentes modos porque sólo hay un modo para el convencido, todo lo otro empieza  a ser sentido sospechable y termina en enemigo.

Así estamos, autoconsumiendo las fuentes de vida, secándolas. Ya sea ahogando con la diversión ininterrumpida y vanal, ejerciendo la distracción obligada. O sea el suicidio de ponerse allí donde hay que estar para que la bala se justifique. Para seguir igual, sin transformar, sin transformarse.

Toda la naturaleza nos muestra generosamente cómo funciona la transformación en el crecimiento de la vida. Sólo hay que detenerse y respirar, dejar latir el corazón a su propio ritmo, apagar las marchas que lo conducen o lo inducen... Recuperarse
Estamos siendo el que mata al criminal y ocupa su lugar.
                                            Esto sólo se detendrá el día que no haya más razones (ratones)









viernes, 15 de diciembre de 2017

Luces y sombras



La vida de cada uno es sagrada, sagrado el espacio que ocupan sus vacíos e ignorancias, sus debilidades son sagradas, sus errores y torpezas lo son, sus crímenes no. Hay lugares donde uno no puede meterse. Sólo pueden ser transitados en puntas de pie, han sido pisoteados y están en carne viva. A veces pertenecen a un pasado que ni siquiera es propio, y cuando he llegado a conocerlos para liberarlos, sacármelos de encima, han superado al asombro.
Las mentiras instaladas donde grandes secretos se han estado encubriendo durante generaciones, se hacen fuertes y prepotentes. Por eso quizás hayan molestado tanto las pequeñas mentiras, esas que pueden perdonarse fácilmente. Algo insano gritaba y quería salir  a través de ellas.
De niña, yo andaba en triciclo con ruleros. Tengo una foto con la que he iniciado la historia En triciclo y con ruleros. Mi cabello lacio y poroso a los cambios del ambiente, debía ser de otra manera.
Mis oídos oían demasiado. Nariz de enchufe me decían por respingada y de agujeros olfateadores, también el olfato era demasiado. Mis pobres padres sólo supieron tapar y simular lo que no podían tolerar, por eso las ambigüedades y contradicciones permanentes. Pero el amor estuvo y logró que yo pudiera saltar el charco, después de muchos desconciertos.
Nueva vida necesitamos generar, abiertas a las luces y a las sombras.





OLEAJES



La casa hoy es un barco, embarcan y desembarcan los hijos. Hay cajas y embalajes que se van y se vienen. Se vienen a decidir otra partida. 
Los siento ir y venir a sus vidas.
El oleaje nos acerca y nos aleja, metidos en guerras sociales que aturden y la tiranía ajustando sus correajes.
Tiempos de violencia extrema.
 Hablo con mis amigas que salen a marchar por una vida que no te mate la alegría, caminan entre el humo y las balas, con sus guardapolvos a cuadritos... "cuidate".  Y "cuidate" me dicen, cuando les digo que en mi pueblo dormido también rugen los ataques, los guadañazos a los que defienden la vida y molestan los Negocios.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Con las dos alas



y aquí estás... Cuando al final de un párrafo despierta la imagen creadora, asociativa, que me proyecta al grupo de trabajo con el que estamos cocinando formas de comunicar teoría con nuestros cuerpos bailando, expresándose con sus otras voces, sin palabras.
 Cuando el entusiasmo transforma las líneas en relación, en luz que espeja, ondea, se hace chispa, aliento,estrella fugaz, fogata... apareces, inevitablemente apareces....
Como apareciste en el momento justo en mi vida, cuando se desintegraban las columnas apolilladas de los templos.
 Saldría corriendo en la madrugada, saltando los techos, para decirte que ... que ya no es exaltación anímica, es conciencia. Es el vuelo del abrazo en las alas del deseo







viernes, 1 de diciembre de 2017

corazón



 Recibo invitaciones buenas, conocer lugares, obras, creaciones que siempre alimentaron mi curiosidad y gusto por la belleza diseñada, salir y andar por otros espacios donde distraer preocupaciones. Los veo a mi alcance, pero no deseo ir a ellos, mis piernas no se movilizan, no están inquietas. 
 Es mi corazón el que está inquieto y ocupado en desentrañar, es como que hubiera crecido, anda cruzándose y obligándome a mirar lo que quiere, como si saliera y me rodeara todo el día, atajándome, recordándome que no hay tanto para hacer y sí alguien que resolver, que en esto se me va la vida. Es lo que me han dicho con tanta claridad y con amorosa disposición esos hermanos que nunca había tenido, que no conocía, y que han llegado uno detrás del otro, con mensajes tan serios, pero tanto, como para reconocer que ya sabía lo que me estaban diciendo, pero necesitaba recibirlo así, de esas maneras. Bailando en la mirada del amigo, y escuchando en silencio, la afectuosa comprensión de mis dos almas gemelas.
 Nunca antes había vivido la amistad de esta manera. Hay otra vida por vivir.