Día de sol
después de varios nublados, fríos, tempestuosos
y de noticias oscuras, tristes
que no hubiera querido conocer
Es un día de sol
de caminatas vigorosas, límpidos paisajes,
se sienten mejor después de tantos grises
... hermosos mientras no duran tanto
Pero fueron las noticias entre los grises
la pintura de ambientes de maltrato
Que se puede vivir ocultando la violencia
en el mismo barrio, al lado, a pocas cuadras
Que se puede vivir así, usando razones
para no decir lo que debiera gritarse
Rompiendo leyes vitales
que el fuerte protege al débil, al niño
que los adultos si vivimos más
es para cuidar al que empieza a vivir,
que no lo tronchen
Hacemos discursos
construimos alambiques
nos emocionamos, desesperamos
y alborotamos por un rato.
Pero desde lejos
Evitamos ver lo que está tan cerca que nos toca
Tenemos un miedo razonable
quien no lo entendería
Pero entonces
dejemos de abrazar causas a distancia
Quizás sea una manera
un maquillaje para no parecernos
a los que eluden sin pudor
Por qué se rompen las leyes de la vida viva
de la risa fresca, del agua que corre y entrega oxígeno
Cuando me acerco a estos mundos tenebrosos
donde la penumbra pierde su sentido de murmullo
y se hace amenazante...
busco tu mano
que contagia vida
que devuelve vida
Así dice la protagonista consagrada, sobre Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, 2015
Las traducciones, mmmm..... hacen lo suyo. Y lo suyo, es el tema de esta película. En otra entrevista, la actriz Juliette Binoche, dice de otra manera eso de "abrazar al enemigo", dice "abrazar al otro". Cuál de las dos traducciones refleja mejor su manera de pensar, vaya a saber. Pero también hay superioridad en los gestos de estos seres "más civilizados" que descubren, tardíamente creo, algo depositado en la sabiduría ancestral de los dominados. Cuando ya se ha corrompido el sentir y el hacer de las relaciones humanas con un pensamiento piramidal y tosco, que refleja muy bien esta película, se hace difícil saber dónde han quedado esos valores que construyen al ser. Esa toma de conciencia general de la que hablan, no es para toda la humanidad, sería para esas partes que se corrompieron. El mensaje dirigido a toda la humanidad con un "nosotros" magistral, expresa otro capítulo de una conciencia que se impone, sin estar dispuesta todavía a escuchar a los que no han abandonado la sabiduría ancestral.
Atribuyen al otro, con una autoridad de oficio, aquello que los está atravesando, en un nosotros que quiere ocultar lo que todavía piensan que son "debilidades".
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Nadie quiere la noche es una ficción basada en personajes reales en la que una determinada Josephine Peary, tras las huellas de su marido, se adentra en un ártico sublime donde experimentará una llamada a lo esencial del ser humano al contactar con el pueblo inut. Un papel-caramelo para una médium de los sentimientos como la actriz. La película fue rodada en algún gélido exterior de Noruega, pero recreada en un set de Tenerife. “Da igual, porque como actriz tienes que imaginar y es increíble nuestro potencial: cómo el cerebro influye en el cuerpo y al contrario. Pude sentir los escalofríos bajo los focos”, explica,
PREGUNTA.: Una vez dijiste que lo más importante para ti al conocer un director es tener una complicidad especial ¿Qué fue lo que te enamoró de Isabel Coixet?
RESPUESTA.: Enamorarse es un atajo para hablar de la relación con el director. Pero tiene que haber un algo en la forma de ser, de escuchar, de sentir al otro, que tiene que ver con los sentidos. No es una relación intelectual, tiene que ver más con la vida. Es por eso que, a veces, sin compartir palabras, estás bien con alguien. Porque dejas la posibilidad de que la vida entre en ti. De todos modos, la relación es diferente con cada director: depende de la persona, de su sensibilidad y de lo queestemos haciendo juntos.
De Isabel me gusta que no teme a las emociones. No teme las contradicciones. Cree en lo que siente y hay algo en ella intuitivo que me gusta compartir. Somos muy diferentes, pero compartimos algo genuino que lo hace confortable.
P.: En Nadie quiere la noche la relación de Josephine Peary con Alaka, una joven inuit (interpretada por la actriz japonesa Rinko Kikuch), expone las prioridades equivocadas de la sociedad occidental. ¿Es por eso que en la rueda de prensa has dicho que es “una película urgente"?
R.: Sí, porque estamos en una crisis. Siento que vamos a la oscuridad, al frío. Hay una sensación de peligro. Hay algo en nosotros que necesita dar marcha atrás, que necesita ser más consciente. Somos muy avariciosos, luchamos entre nosotros. Es obvio cuando vemos lo que pasa con los inmigrantes en Europa ahora mismo. Lo extremistas dicen “no os queremos”. Tratamos de empujar fuera a los demás porque estamos asustados de perder algo.
Pero, para mí, lo que la película dice, en un sentido amplio y humano es que tenemos que aceptar al otro y tenemos que aceptar a atravesar el miedo. Necesitamos atravesarlo para transformarnos. Porque no podemos ser uno, tenemos que ser dos y permitir a los otros entrar.
P.: Para Peary, el explorador, el éxito es la búsqueda, un poco ególatra, del Polo Norte. ¿Tienes tu propia definición de éxito?
R.: La consciencia. Si consigues ser consciente de tus emociones, eres un ganador. Significa vivir, para mí las emociones son muy importantes. La gente tiende dejarlas de lado porque son dolorosas. Porque se necesita coraje para saber qué son. ¿Quién quiere ser celoso? ¿Quién quiere experimentar la pérdida? Es algo que te atraviesa, pero tienes que sufrirlas para derrotarlas. Es posible que vuelvan más adelante, pero las sentirás a un nivel diferente, más consciente. Es por eso que considero tan importantes las películas y el arte: porque te permiten sentir y también ver la belleza del los sentimientos. Si te apartas, no evolucionas. La consciencia es lo que se obtiene de este viaje.
P.: El otro aspecto del personaje es la determinación, la pasión extrema por el amor y su marido. ¿Es esa cualidad lo que más le interesaba?
R.: No sé si es por su marido o es algo respecto a sí misma. Toma de fuera la idea de tener una pareja. Siente amor, siente la necesidad de estar con él, la necesidad de ser un pareja perfecta, la necesidad de hacer algo por sí misma, de ser famosa. Todo eso es lo que le mueve. A lo largo de la película aprende qué es el amor y al final tiene una sensación de lo que es porque ha estado en lo extremo. Pero al principio no sé si lo hacer por amor, por una idea, o por necesidad.
(La actriz se queda pensando casi medio mintuo).
No, no creo que sea un personaje extremo. Lo que vive es extremo y le hace cambiar. Ella es una mujer casada, de Washington, que tiene un hijo una vida convencional, pero con el deseo de ser más importante.